Nueva entrevista 11 años después en El Café Latino
Claudia cuéntanos de ti, en qué momento decidiste ser artista
-Desde pequeña he trabajado con mis manos, explorando materiales como la cerámica, las fibras naturales, el alambre, el papel, el plástico, las flores y las plantas. Constantemente busco ampliar mi conocimiento y dominio de diversas técnicas y materiales. Una de mis mayores pasiones es replicar el arte precolombino de mi país de origen, Colombia, inspirado en su rica herencia cultural. No me interesa la perfección; lo que me mueve es la belleza que se encuentra en la imperfección y la capacidad de asombro que esta puede despertar. Las pequeñas irregularidades propias del proceso hecho a mano no son defectos; también forman parte de mi historia y aportan profundidad y significado a cada pieza.
-Después de que nació mi hija, decidí dedicarme al arte por completo y adoptarlo como mi estilo de vida. Ahora que ellos están grandes, soy feliz teniendo tiempo para dedicarme al trabajo y a mis clientes.
Luego te dejaste llevar por la escultura en vidrio
Hago escultura en vidrio porque me atrae el trabajo tridimensional. Me interesa crear piezas con presencia real en el espacio, donde se puedan apreciar la profundidad, las formas y los pequeños detalles desde distintos ángulos. El vidrio, además, me permite jugar con la luz, la transparencia y la textura, dando vida a cada obra de una manera única.
Entre todos los materiales, siento una afinidad especial por el vidrio, ya que me permite explorar sus cualidades inherentes de transparencia, textura y color. Además de ser un material complejo, es muy versátil y lo puedo manejar de diferentes formas.
¿Qué te lleva a Alemania?
Llegué a Alemania por trabajo de mi esposo. Al principio, adaptarme a una cultura tan diferente a la mía — con otro clima, idioma y costumbres— y solo con mi hijo de 1 año y medio, no fue fácil. Sin embargo, gracias a varias personas que me acogieron con cariño, ayudaron a que la transición para mí y para mi familia fuera mucho más fácil. Después de 17 años de vivir allá, y hoy 15 años después de haberlo dejado, extraño profundamente ese país, al que le debo en gran parte la persona que soy hoy.
Ahora en Estados Unidos piensas que ese país acoge bien a los artistas o prefieren más bien las galerías
Estados Unidos es un país que ofrece muchas oportunidades, pero para alcanzarlas es necesario ser disciplinado, responsable, humilde y resiliente. Cuando llegué, el llamado «sueño americano» ya no era aquella idea idealizada de antes, en la que bastaba con llegar para tener una vida soñada. Aun así, gracias a Dios, mi esposo, mis hijos y yo hemos logrado adaptarnos bien y hoy vivimos felices en este país, que nos ha brindado estabilidad, seguridad y oportunidades.
Estas piezas son parte de una serie llamada El Dorado, Raices de Fuego.
