Créditos: Guille Alvarez – Unsplash

Nací en La Habana, la capital de Cuba.

La ciudad me hablaba siempre en su lengua particular. De niño, sus grises de invierno (muy breves a decir verdad) y sus colores azules y naranjas vivos del trópico se alternaban sin cesar.

La historia, mis contemporáneos, y los habitantes de hoy construyen una Habana, ni mejor ni peor… distinta simplemente. Poética en su mirada al mar, cadencioso como los ritmos cubanos en sus momentos de alegría y violento y terrible en tiempos de ciclón…

Mi padre pintaba, pero no me enseñó a pintar lamentablemente. Aprendí de manera autodidacta. A decir verdad, comencé a pintar de manera más artística solamente hace una década. Y hoy, muchos me conocen por un estilo particular de pintura. Y pintar me satisface como creador…

Las calles de la Habana y el amor en el mar Caribe

Créditos: Alejandro Cánovas Pérez

La Habana me habla en sus pintores… Sus mujeres y su ambición casi femenina de seducir a los hombres con el mar y la naturaleza que, aunque un poco maltratada en la urbe, en el resto de la isla, continúa como si fuera el Paraíso en la Tierra.

Las calles de la Habana y el amor en el mar Caribe

Créditos: Diego Gennaro – Unsplash

La Habana se divide en dos: La Habana Vieja y La Habana actual. La Habana es extensa, pero se puede caminar por ella, entre árboles y flores que nos engañan diciéndonos que son y están desde los orígenes de la ciudad. Muchas flores y muchos árboles han sido importados, sobre todo en el siglo XIX y principios del XX. Han venido de todas partes del mundo, de Oceanía, de Asia, de Europa, de América del Norte, de América Central y del Sur… También la Gran Australia está increíblemente representada. Así helechos de la época de los dinosaurios conviven en sus avenidas con framboyanes… y sus jazmines vienen de España y del Cabo de Buena Esperanza, de Sudáfrica.

¿Cómo no expresar en mi pintura una cierta aspiración de universalidad? Puesto que simplemente, la ciudad que me vio nacer en los sesenta del siglo pasado respiraba ambientes arquitectónicos prácticamente de diversas regiones del planeta.

¡Pero, una querida amiga francesa, observando La Habana nocturna, me dijo que se sentía extrañamente en París! La Habana, pues se ofrece a todo el que quiere recibirla con el rostro soñado. Una ciudad de sueños…

Tal vez por eso, mi obra gira alrededor de la imaginación y del ensueño.

Algunos de mis títulos testimonian de esto: “La máquina insular del tiempo”, “Entrambos mundos”, “Torbellino en el Caribe”, “Los dos ojos del ciclón”, “Almas en el barco negrero”, “Oshún-Afrodita, diosa del amor y del bosque”, “La Reina de las Hojas”, “Un árbol enmascarado”, “Criatura abisal, traslúcida y sugerente” y “Mientras la danza… él baila”.

Y La Habana, como es una bahía donde durante siglos los barcos han reposado para evitar ciclones y piratas, no deja de mezclarse con el mar hacia el que ella ofrece su cara a los vientos salinos. Si la mar es tranquila en el abrazo, las olas se rompen en su Malecón, un muro construido para evitar que las aguas del Canal de Bahamas entren inundando La Habana.

La Habana y yo, una historia interrumpida por el huracán del tiempo que, un día, volverá a contarse aquí en Francia. Porque en su lengua, que es la lengua de todas las ciudades, ella me dice que me espera… de nuevo en sus calles.

Del mismo autor El último ser sueña. [Le dernier être rêve, en espagnol], poésies, TheBookEdition.com, Paris, 2009, 82 pages. Chemin de vie [en français], TheBookEdition.com, Paris, 2011, 114 pages. Los mundos y el tiempo.[Les mondes et le temps, bilingue en espagnol et en français], poésies, TheBookEdition.com, Paris, 2012, 54 pages. La puerta de los sueños.[La porte des rêves, en espagnol], roman, TheBookEdition.com, Paris, 2009, 186 pages. Cosario cultural.[Le libre des affaires culturelles, en espagnol], essai, TheBookEdition.com, Paris, 2011, 318 pages. (Collection Arts graphiques) Moi et les autres ? .[Lumière et couleur dans l’univers du regard, en français et en espagnol], catalogue de tableaux, TheBookEdition.com, Paris, 2016, 88 pages.

Alejandro Cánovas Pérez

Alejandro Cánovas Pérez