- “Cambia el mundo”, “Passeport Pluriel” y “Actividades sociales de la energía-EDF” lo hacen posible
- Dos hermanos chilenos y numerosos voluntarios crean aldeas ecológicas para familias de la calle
- La ecoaldea que alberga a 88 familias monoparentales
Vereda El Arenal, a 8KM de la cabecera municipal de San Rafael – Oriente Antioqueño. Distancia desde Medellín: 110 Km (3 horas aprox.)
Allí están, en ese extraordinario y también porfiado país, quienes, desde Colombia, hacen posible desde hace años la Asociación “Cambia el mundo”, con sus aliados, padres, madres y maestros. Fundada en hermandad con otra entidad, francesa, “Passeport pluriel” y apoyada más tarde por el comité social de EDF.
Los creadores son dos hermanos chilenos, los Madaune, que se repartieron por el mundo, muy jóvenes, tras el golpe militar de Pinochet. Patricia Madaune (profesora) en Francia, en Fontenay Sous Bois y Paris, y Claudio Madaune (geógrafo) a Noruega y luego a Colombia, un país marcado por violentos conflictos que, pese a los acuerdos de paz, no acaban de concluir.
A ellos, se sumaron muchos emprendedores de todas partes que asumieron sin miedo la puesta en marcha de los proyectos, aportando su generosidad y amplitud de ideas, su capacidad económica y experiencia, sobre todo con el apoyo de la vicepresidenta de la asociación, Carmen Gil, agente de EDF, y la secretaria de la -asociación Judith Dupré.
Pasados por la universidad, real y virtual – la propia vida-, los Madaune empezaron por promover el derecho a la formación permanente y la promoción social y profesional. También por favorecer los intercambios culturales y el respeto de culturas y orígenes. Y siempre por mejorar la vida de las personas en sana convivencia con la naturaleza: Todo el tiempo bajo el objetivo de reforzar la cooperación norte-sur y el diálogo entre los pueblos. Casi nada.
Francia, Noruega, Colombia
Patricia trabajó más de 30 años en la docencia en la Mairie de París y sigue enseñando idiomas en asociaciones de Montreuil, al tiempo que preside activamente “Passeport Pluriel”, en 1992.
Claudio, que llegó a Noruega con veinte años, abrazó la causa de la naturaleza y la biodiversidad. Luego partió a Colombia, donde conoció a una pareja dedicada a reforestar la selva, con quienes trabajó, pasando después a salvar tortugas.
Así descubrió su razón de vivir: la lucha por mejorar las condiciones de existencia de la gente desde otra óptica, y dirigiendo “Cambia el mundo”, creada unos años más tarde. Hicieron una escuelita en la selva y formaron ingenieros agrícolas con cero apoyos institucionales: sólo con la ayuda de conciertos -canto, guitarra y folklore-, venta de artesanías y mucha voluntad.
Los proyectos solidarios se fueron expandiendo a otras latitudes, como la escuelita en Caledonia, una de las 360 Islas de San Blas, en Panamá, la de San Felipe en Cuba, y la escuela de San Fabián de Alico, quince centros en el sur de Senegal, entre otros muchos.
El proyecto estrella, una realidad
El proyecto más significativo, desde el punto de vista humano, para Patricia Madaune, y para sus principales realizadores, encabezados por Claudio ha sido el de las mujeres, y consistió en poner en marcha la construcción de 88 viviendas en una ecoaldea, con material reciclable, destinado a viudas de los conflictos armados de Colombia, que vivían en la calle, después de la matanza de sus parejas en los años 90. Todo empezó con la abogada y periodista Angela Cuevas Dolmich que, cediendo el terreno, buscaba a quienes pudieran ayudarle en este objetivo.
Ecoaldeas
Otro proyecto que se hizo realidad ha sido la aldea ecológica de la Comunidad del Arenal, entre la montaña y la selva, y que se ha convertido en un centro de vida y de aprendizaje, que tiene como protagonistas a familias que, llegados de otros países como Francia, Alemania, Italia, Venezuela y Argentina, decidieron vivir más cerca de la naturaleza, a través de viviendas que tienen en cuenta el desarrollo sostenible. En su construcción participaron todas las familias beneficiadas.
La aventura de octubre
Un nutrido grupo de franceses parten cada año de Charles de Gaulle rumbo a Medellín, vía Bogotá, para vivir como campesinos, conocer las aldeas creadas bajo la vertiente de la ecología y para recorrer paisajes de gran belleza. La solidaridad pasa de generación en generación y ahora sustituye a Patricia su hijo Mattia Merati en el acompañamiento de los viajes solidarios.
La aventura de este año está servida: un eco-hotel en Santa Elena, Medellín, plaza Botero, Pasaje Junín, artesanía y Parque Lleras en el poblado. Le seguirán, los días siguientes, la visita a la Comuna 13, barrio popular, territorio de conflictos armados y lucha y encuentro con artistas y ecologistas.
En esta visita anual se produce el intercambio. Alojarse en casas de familias y en espacios compartidos (turismo ecológico), participar en cursos de danza folklórica y salsa y visitar las reservas naturales de Zafra, La Pava y Doara, cascadas y senderos ecológicos y otras atracciones naturales lo hacen posible.
Los miembros del centro de acercamiento, reconciliación y reparación sobre el conflicto armado de Colombia, los derechos humanos y las experiencias de resiliencia abren sus brazos y se comparten experiencias de gran valor.
El intercambio es enriquecedor y la premisa pasa siempre por el respeto a las personas y a la naturaleza. Ellos lo definen como “la belleza del encuentro humano”.
Sin hablar el mismo idioma, sin conocerse previamente, se establece de inmediato la complicidad entre la cordialidad colombiana y el saber estar francés. Sin duda se entrelazan en una pasión común: el bien de todos.

Patricia Almiron
Periodista