Escrito por Carmen Helena Trujillo

La familia lingüística chibcha en Colombia habitó en los territorios de los actuales departamentos de Santander, Boyacá y Cundinamarca sobre los altiplanos de la Cordillera de los Andes a partir de los 2000 m.s.n.m.

Los indígenas muiscas hacen parte de dicha familia que vivieron alrededor de la actual capital de Colombia, llamada por ellos Bacatá. A partir del año 600 d.C. La Cordillera Oriental fue gradualmente ocupada por diversos pueblos de dicha familia.

Bachué, Diosa de la fertilidad “Mitología de la civilización indígena Muisca”

© Carmen Helena Trujillo 

Según las crónicas de los primeros españoles, encontraron una población que vivía de la agricultura; de productos como la papa y el maíz y de la extracción de la sal gema y las esmeraldas, productos que intercambiaban con otras tribus por otros productos. A este intercambio, se le denomina “trueque[1].

Varias poblaciones actuales aún conservan los nombres originarios de la nación muisca como Ráquira (ra: cerámica – quira: tierra) donde se preservan las técnicas ancestrales de la cerámica muisca, Zipaquirá (Zipa: gobernante. quira: tierra) o, también la palabra Turmequé (jefe vigoroso).

Bachué, Diosa de la fertilidad “Mitología de la civilización indígena Muisca”

© Carmen Helena Trujillo 

El Turmequé fue un juego deportivo que los indígenas practicaban con discos de oro llamados “Zepguagoscua”. Actualmente se le llama tejo, y se juega con discos de hierro que apenas caben en la mano. Las canchas tienen una envergadura de 18 metros y los tejos deben ser lanzados hacia una zona de arena en la que hay escondidas pequeñas piezas de pólvora que deben explotar para ganar puntos.

Así mismo, hay otras poblaciones que han ido diversificando su significado en el tiempo como el antiguo Sugamuxi (templo del sol) actualmente llamado Sogamoso lugar en donde en vez del antiguo templo funciona el Museo Arqueológico. O tambien, el Suamox o Bacatá (territorio de siembra), lugar sobre el cual está emplazada la actual ciudad de Bogotá (capital de Colombia).

Bachué, Diosa de la fertilidad “Mitología de la civilización indígena Muisca”

© Carmen Helena Trujillo 

Los europeos llegaron a los territorios de la familia lingüística chibcha, específicamente buscando a la civilización muisca que realizaba ofrendas de oro a las lagunas (las denominadas ceremonias del Dorado [2] ). Durante el período de la conquista el español Díaz Venero de Leyva fundó la Villa de Leyva, en un territorio a una distancia de 160 kms. de Bogotá, un sitio ideal para el descanso de los virreyes en tiempos precolombinos, allí los muiscas adoraban a la laguna de Iguaque, ya que de acuerdo con su mitología el origen de la humanidad se inició en este lugar. El territorio de Villa de Leyva conserva un misticismo especial, por encontrarse a pocos kilómetros de la laguna. Desde la plaza principal, que es la más grande de Colombia (14.000 mts²), se divisan las montañas andinas donde se encuentra el páramo en el cual está la laguna sagrada de Iguaque.

Bachué, Diosa de la fertilidad “Mitología de la civilización indígena Muisca”

© Carmen Helena Trujillo 

Cuenta el mito que una mujer llamada Bachué emergió con un niño en sus brazos, el niño creció y luego ambos se casaron y tuvieron muchos hijos. De esta manera, poblaron la tierra y les enseñaron a sus hijos la agricultura y a adorar a los dioses. Después de muchos años se despidieron del pueblo quien triste los vio partir convertidos en serpientes, regresaron a la laguna. Por haber poblado a la tierra Bachué se convirtió en la diosa de la fertilidad. 

Este lugar continúa siendo sagrado para las poblaciones actuales, en especial y sobre todo para los indígenas muiscas que aún sobreviven y nos hablan de la cultura del agua. En palabras de José Manuel Socha, líder espiritual muisca de la comunidad actual del territorio de Chía (Luna en lengua chibcha) :

El agua es la vida, nosotros somos agua, todos venimos de una laguna, así como pasó en nuestra cosmovisión, la abuela Bachué emergió de la laguna para dar origen a la humanidad, todos venimos de una laguna sin excepción porque cuando estamos en el vientre de nuestra madre estamos en una laguna, somos los hijos de Zue[3] formamos parte de un gran pensamiento, de un gran universo, de un gran ser. Es importante que lo veamos, debemos empezar por cuidar nuestra propia agua, nuestra propia laguna, la cual tenemos dentro de nosotros, dentro de cada ser humano, animal o planta o piedra está el agua, pues el agua es nuestra madre, es pura.

Para ir desde Bogotá se puede pasar por la bella e histórica ciudad de Villa de Leyva, la cual se encuentra a 2.100 m.s.n.m. y continuar hacia el parque nacional Santuario de Fauna y Flora Iguaque.

Bachué, Diosa de la fertilidad “Mitología de la civilización indígena Muisca”

© Carmen Helena Trujillo 

Notas

[1] En lengua chibcha

[2]Los europeos buscaban El Dorado, un lugar mítico donde todo es de oro”

[3] Palabra en lengua chibcha que significa sol en español

Bibliografía 

La balsa muisca y el Dorado. Tomado de: https://www.banrepcultural.org/coleccion-arqueologica/balsa-muisca

Puch María de la Luz, Giraldo (1986). Así éramos los Muiscas. Edición original: Bogotá, Banco de la República; Fundación de Investigaciones. 

Socha, José Manuel (2021). Los muiscas y la cultura del agua: Reflexiones desde el santuario de fauna y flora de Iguaque. Tomado de: https://fb.watch/7JkZV5GccN/

Carmen Helena Trujillo

Carmen Helena Trujillo