¿En qué se diferencia la esclavitud en Brasil de otros sistemas esclavistas europeos en América?
Hace falta adentrarse en la historia de aquel reino portugués del final de la Edad Media, a la vez tan pequeño como potente, audaz y sobre todo marítimo, mejor dicho oceánico. Portugal, recién nacido a raíz de la Reconquista en las primeras décadas del siglo XII [1], no tiene acceso al Mare Nostrum, coto privado de caza de los vecinos mediterráneos, una ubicación geográfica que determina sus opciones de expansión. El mapa siguiente evidencia los objetivos decididamente orientales del reino lusitano, alentados por las hazañas de Marco Polo[2].
Así se lanza Portugal en exploraciones atlánticas hacia las costas africanas con el visto bueno y la ayuda del Infante Henrique apodado El Navegante, aunque a lo mejor nunca pisara la cubierta de una nave. Pero eso sí, es él quien fomenta la toma de Ceuta en 1415 que se convierte en la cabeza de puente de la progresión portuguesa por África. Portugal no quiere que se le escape la gallina de los huevos de oro que codician muchas naciones europeas.
Descubrimientos y exploraciones portugueses
Entretanto un tal Don Cristóbal Colón, bajo los auspicios de los Reyes Católicos, sale de Palos de la Frontera el 3 de agosto de 1492. Ya finalizada la Reconquista con las Capitulaciones de Santa Fé, la reunificación del reino y la expulsión de los Judíos, (decreto del 29 de abril de 1492), los reyes llenan las arcas y dotan a Colón de lo que se le antoja : una expedición con destino al ansiado Oriente por la ruta occidental.
La llegada del genovés a aquella isla paradisíaca de Guanahaní en las Antillas desencadena un frenesí de expediciones, de conquistadores y, por supuesto, de explotadores.
1816 – Un molino de caña de azúcar
Respecto a Portugal, Pedro Alvares Cabral, al mando de una expedición de trece naves y unos mil quinientos hombres con destino a las Indias, se extravía después de la escala del Cabo Verde, o así se supone, desviado hacia el suroeste por las corrientes marítimas y toca tierra en lo que es hoy Porto Seguro en el estado de Bahía el 22 de abril de 1500.
Los portugueses permanecen algunos días, « toman lengua » con los nativos y dejan a cuatro hombres con la misión de aprender su lengua para que, luego, puedan hacer de lenguaraces en otra ocasión. Un estratagema establecido por los franceses que ya llevaban años haciendo negocio con los tupinambas más al sur, sacando provecho del pau-brasil, una madera cuyo pigmento rojo es una revolución en la industria textil normanda.
Cabe decir que tardan los portugueses en dejarse seducir por la ruta occidental, la que les interesa es la oriental, los lejanos reinos de Catay y Cipango, alabados por Marco Polo. El tratado de Tordesillas firmado en 1494 [3] les había otorgado la conquista de todas las tierras situadas a 370 leguas al este de las islas del Cabo Verde lo que les abría a lo grande el amplio Oriente. Pero sus conquistas africanas se convierten en el arraigo que va a hacer de ellos los reyes del tráfico de esclavos.
Así llegan a Portugal el 8 de agosto de 1444 835 esclavos, hombres, mujeres y niños, raptados entre Marruecos y Senegal, sólo el balbuceo de lo que iba a ser el mayor tráfico de seres humanos a lo largo de cuatro siglos y la llegada de los portugueses a Brasil marca un nuevo rumbo.
Nave negrera (Negros en la bodega) de Johann Moritz Rugendas (1830)
El rey Manuel 1ero no queda convencido de la exploración y explotación de estas nuevas tierras occidentales pero tampoco quiere que se apoderen los franceses, los holandeses y aún menos los españoles de territorios que les ha otorgado el tratado de Tordesillas. Así se crean feitorias a partir de 1504 a lo largo de la costa según el modelo africano, unos puestos fortificados destinados al negocio.
En aquel entonces aún no se trata de un colonialismo de poblamiento sino de explotación, tanto de los recursos naturales como de la mano de obra autóctona aunque sólo son esclavos los indios « bravos », los aliados de otras potencias, opuestos a los indios « mansos » aliados de los portugueses.
Se ha iniciado el denominado ciclo del pau-brasil que se mantiene hasta la década de 1530. El declive del ciclo del pau-brasil, la merma de los negocios con el Oriente llevan a un colonialismo de poblamiento con la creación de las capitanias hereditárias, una nueva etapa en la historia económica y social de Brasil, empieza el ciclo de la caña de azúcar y con él la importación masiva de africanos en Brasil y a otras tierras americanas. Brasil es colonia oficial de la Corona portuguesa en 1549.
Mercado de esclavos en Brasil – Jean-Baptiste Debret (siglo XIX)
Entre los siglos XV y XIX entre 12 y 13 millones de africanos son deportados hacia el Caribe y las Américas (15 millones según la UNESCO), unos 11 millones llegan con vida, son 34.850 expediciones con un apogeo en el siglo XVIII.
En ese juego de rol Portugal se convierte en el maestro del juego, basta con ver las cifras : Portugal : 45 %, Gran Bretaña : 25,5 %, Francia : 10,8 %, España : 8,2 %, Países Bajos : 4,4 %.
En Brasil, durante el ciclo de la caña, los esclavos africanos van a parar en los engenhos [4], las plantaciones establecidas en todas las zonas propicias al cultivo de la caña, concretamente del noreste (Pernambuco) al sur (Rio de Janeiro).
El engenho es una microestructura social y económica, en él conviven los amos y los dominados, blancos y negros que comparten algunos espacios en común pero con fronteras tangibles. De cierta forma también es un lugar en el que los africanos van a mantener lo suyo, tanto la(s) lenguas(s) como sus tradiciones, sus dioses, sus culturas en las senzalas, los barrios en los que se alojaban.
Entre los esclavos se puede establecer una forma de jerarquía, los que trabajan en los campos, en el molino padecen condiciones de vida que no tienen nada que ver con las de los que están en la casa grande, domésticos que comparten la vida cotidiana de los amos. Así también nace un Brasil multiracial aunque siga con un racismo latente.
Una mujer de fortuna mediana en su casa – Jean-Baptiste Debret (1831)
Al final del siglo XVII y a lo largo del XVIII asoma un nuevo ciclo en la economía brasileña, el del oro. Los portugueses se han adentrado por la inmensidad del territorio y han descubierto sus riquezas, nacen ciudades de pioneros buscadores de oro y piedras preciosas tales com Ouro Preto, Diamantina… Y por supuesto son los esclavos los que entran en las minas, los que se pasan el día metidos en los ríos, una nueva ganancia para los colonizadores, una nueva plaga para los africanos.
Como en otras colonias europeas, los esclavos se rebelan y, en el caso de Brasil, surge un movimiento inaudito de los fugitivos que se meten monte adentro y crean los quilombos. En aquel territorio enorme y agreste van a crear comunidades autónomas, el mayor de ellos es el de Palmares que agrupó a más de 20.000 personas.
Aún hay quilombos en Brasil, ahora con el propósito de ser focos de lucha por los derechos de los afrobrasileños tal como lo están haciendo los amerindios.
Hace falta esperar 1888 para que se promulgue la abolición
La herencia afrobrasileña es patrimonio de la Humanidad, tal como lo son todas las culturas procedentes del mestizaje, una esperanza universal.
Capoeira en la calle
Acarajé en Salvador de Bahia
Candomblé
[1] Sigue existiendo una controversia entre los historiadores al respecto.
[2] Publicado por primera vez en 1298 con un éxito continental, El libro de las Maravillas, relato del viaje que hizo el veneciano entre 1275 y 1290 hasta el Extremo Oriente, impactó el afán expansionista europeo.
[3] Compromiso entre Isabel y Fernando, reyes de Castilla y Aragón, y Juan II de Portugal, ratificado por el Papa Alejandro VI.
[4] Unos 60 en 1570, más de 350 en 1645

Isabelle Moreau-Chesneau
Profesora de español - Máster LLCER en español (lenguas, literatura y civilizaciones) (Universidad Lyon 2) y Máster "Lenguas y Sociedades - Las Américas" (Universidad Rennes 2)