Fotografía: Julián Jaramillo Guerrero
Después de nueve horas de una difícil caminata, Julián llegó con un pequeño equipo al lugar donde ocurrió la tragedia, el 21 de diciembre de 1997, mucho antes de que amaneciera.
Veintinueve años después del ataque a la base militar de Patascoy, en Colombia, Alex Arroyave, capturado por las FARC el día que cumplía 19 años y detenido durante 1.286 días en la selva, recuerda aquellos hechos. Su testimonio acaba de publicarse en Francia y está a punto de ser publicado en Colombia.
Una escena de desolación. Veintinueve años después de la tragedia ocurrida en el monte Patascoy, en el límite entre los departamentos de Nariño y Putumayo, en el suroccidente de Colombia, el lugar parece haberse quedado congelado. Como si el tiempo se hubiera detenido en esta región, tan inhóspita por el frío y la altitud —cerca de 4.000 metros— como sublime por su paisaje de 360 grados y la biodiversidad de su páramo.
Láminas de metal dobladas, un amasijo de metal y materiales de construcción aplastados, restos de ropa, botas, casquillos y, tendida en el suelo, una antena de varias decenas de metros.
Hasta allí llegó Julián Jaramillo, profesional de la acción humanitaria, en octubre de 2025, después de nueve horas de caminata con un pequeño equipo, para realizar un mini documental publicado en su canal de YouTube[1] y titulado «Subimos al CERRO PATASCOY. Fue Aterrador ¿Qué pasó aquí?».
La respuesta a su pregunta nos remonta a la noche del 20 al 21 de diciembre de 1997.
Poco antes de las 2 de la madrugada, cuando el soldado Alex Manuel Arroyave Giraldo se dispone a comenzar su turno de guardia, la base militar de Patascoy es atacada por la guerrilla de las FARC. Este puesto estratégico alberga entonces una importante estación de comunicaciones del Ejército Nacional de Colombia.
El asalto, de una violencia fulminante, dura apenas unos quince minutos. Diez militares mueren, cuatro logran escapar y dieciocho son capturados. Entre ellos, Alex, que entra en su vigésimo año de vida en medio de la furia de los morteros, durante aquella noche desgarrada por los destellos de las explosiones.
El cautiverio se prolongará durante 1.286 días, en la selva del Caquetá, Putumayo y Guaviare, de un campamento a otro.
Fotografía extraída de un video enviado por las FARC-EP como prueba de vida, durante el cautiverio de Alex Manuel Arroyave Giraldo, en 1999, en el Putumayo (sur de Colombia).
Un diluvio de fuego
El hambre se convierte en una compañera cotidiana. Con ella llegan las enfermedades, la falta de higiene, las marchas forzadas, los castigos, las presiones psicológicas y la incertidumbre permanente. Pero el cautiverio no se limita a las privaciones físicas.
«Patascoy[2]», que acaba de ser publicado por la editorial L’Harmattan en Francia y saldrá pronto en español con Icono Editorial en Colombia, relata el recorrido de Alex Arroyave, desde su ingreso al Ejército —al que se había incorporado para obtener la libreta militar, requisito indispensable para aspirar a un empleo a finales de los años 90— hasta la toma de la base militar en medio de un diluvio de fuego. El relato aborda, en particular, el condicionamiento de la institución militar para identificar y combatir al «enemigo interno», el envío de los soldados «de base» a las zonas más apartadas, frente a las FARC, y el estancamiento de un conflicto del que fueron actores a su pesar.
Alex cuenta allí las relaciones que se establecen entre los rehenes y la solidaridad que se convierte en una condición para sobrevivir. También describe las relaciones complejas y, a veces, inesperadas con los guerrilleros, especialmente con Hernán Darío Velásquez, alias El Paisa, comandante del grupo y futuro cofundador —entre otros, junto con Iván Márquez y Jesús Santrich— de la Segunda Marquetalia, una disidencia que continúa activa en el país.
Fotografía: Alex Manuel Arroyave Giraldo
Cerca de veintinueve años después de la toma de rehenes, Alex ha reconstruido su vida, pero no ha olvidado a sus compañeros que nunca regresaron de Patascoy.
Resiliencia
Alex no es una personalidad política ni una figura pública. No fue secuestrado porque ocupara una función particular o porque representara un interés político personal. Su historia es la de un hombre común, originario de una familia humilde, atrapado en una guerra que lo supera.
Liberado en junio de 2001 junto con otros 241 policías y militares, debe volver a aprender a vivir en la vida civil.
Detrás de las ruinas de Patascoy y de las estadísticas, este relato de supervivencia, resiliencia y reconstrucción se inscribe en una época: la del conflicto armado colombiano, antes del Acuerdo de Paz firmado el 24 de noviembre de 2016 en Bogotá entre el Gobierno colombiano y las FARC-EP. Un año después de la sentencia de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) contra siete antiguos dirigentes de esa guerrilla, juzgados por su participación en más de veintiún mil secuestros, la historia de Alex recuerda lo que fueron aquellos años en los que la toma de rehenes alcanzó su punto máximo, especialmente entre 1998 y 2001.
[1] https://youtu.be/LSDOzzGv4rs
[2] «Patascoy, 1286 días en la selva en manos de las FARC», de Guylaine Roujol Perez, Alex Manuel Arroyave Giraldo. https://www.iconoeditorial.com/
