Los peruanos en el extranjero comprometidos con las elecciones, porque la distancia no elimina la preocupación ciudadana ni el anhelo de construir un Perú mejor.
Por un lado, cabe destacar que, de los 35 candidatos a la presidencia, solo tres son mujeres. Por otro lado, el escenario electoral se centra casi exclusivamente en la seguridad ciudadana. Las propuestas de los candidatos presidenciales priorizan la lucha contra el sicariato, la extorsión y el crimen organizado. Sin embargo, surge una interrogante: ¿ha quedado la lucha contra las violencias de género relegada a un segundo plano en el debate de ideas?
Mientras el país discute sobre megacarceles, « fusilamiento » y reformas policiales, la violencia intrafamiliar continúa como una crisis silenciosa que aguarda soluciones estructurales en los planes de gobierno.
Institucionalidad y Voluntarismo: El futuro de la protección a la mujer en el Perú
Surge con fuerza la propuesta de implementar una meritocracia sin distinción de género y la eliminación de los «techos de cristal» en el sector público. Esta iniciativa busca que los cargos de alta dirección en el Estado no solo cumplan con cuotas, sino que garanticen que las mujeres accedan a niveles de decisión basados en su capacidad técnica, eliminando las barreras invisibles que históricamente han frenado su ascenso. Al analizar su viabilidad, se observa que es una medida altamente ejecutable a nivel administrativo a través de reformas institucionales.
No obstante, su éxito real depende de un cambio cultural profundo que permitan a las profesionales competir en igualdad de condiciones de tiempo y disponibilidad.
Sobre el enfoque territorial de protección, destaca la propuesta de creación de unidades de inteligencia móvil que rastreen la trata de niñas en zonas de minería ilegal. Este análisis resulta crucial, pues reconoce que la violencia de género está entrelazada con economías criminales. Su viabilidad depende de una coordinación logística sin precedentes entre las Fuerzas Armadas y el Ministerio Público en geografías de difícil acceso.
Entre el populismo y la necesidad de equipos técnicos
La propuesta ingeniosa pero talves populista, es la implementación de un Sistema Interoperable de Alerta y Predicción. Este modelo busca cruzar las bases de datos de la Policía Nacional, el Poder Judicial y los centros de salud, utilizando algoritmos para identificar perfiles de riesgo antes de que se produzca una agresión física grave. El Estado pasaría de un rol reactivo a uno preventivo.
También, otra de las propuestas que nos interpela es la creación de un Cuerpo de Vigilancia Civil Femenino. El riesgo en su implementación sería la posible erosión del estado de derecho si se delega la seguridad pública a los civiles.
Sin embargo, detrás del impulso de esta idea, subyace una necesidad válida: la necesidad de consolidar grupos de mujeres profesionales multidisciplinarias (abogadas, psicólogas y trabajadoras sociales) dedicadas exclusivamente a la escucha y acompañamiento de las víctimas con un enfoque profesional de genero. Lo que permitiría dar continuidad a los esfuerzos que ya realiza el Estado peruano con los Centros Emergencia Mujer (CEM).
Interrogantes pendientes: Los vacíos del debate electoral
Protección a menores víctimas de violencia sexual: ¿Cómo planean los candidatos fortalecer el sistema de «Cámaras Gesell» para evitar la revictimización en los procesos judiciales?
Trata forzada de niñas: ¿qué estrategias específicas de inteligencia se proponen para desarticular las mafias de trata?
Ausencia estatal en zonas remotas: En distritos rurales donde no existe una comisaría o un juzgado en kilómetros a la redonda, ¿qué mecanismos se implementarán para que la justicia llegue a tiempo?
El reto de los próximos años será asegurar que la protección de la mujer y la infancia sea un pilar innegociable del desarrollo nacional.
