Antes la gente no votaba porque no tenía buena información, hoy no vota por lo contrario.
La abstención en los países llamados democráticos está alrededor del 40%.
Después de dos siglos de uso y abuso del régimen presidencial, este ha perdido su esencia, la cual es la separación de los tres poderes; ejecutivo, legislativo y judicial. Hoy en día estos tres poderes han sido usurpados por el ejecutivo, dejando sin contra peso la regulación de los extremos.
El régimen presidencial está basado en la toma del poder y cuando este se obtiene por largo tiempo, se crean redes para no perderlo; entonces el objeto de gobernar se convierte en aumentar el poder de guardar el poder.
Pero el mayor defecto de este régimen está en la concentración del poder en una sola persona, porque puede decidir acciones que comprometen al país. El presidente puede enviar el país a la guerra así nadie esté de acuerdo. Puede enviar una bomba atómica o puede empobrecer un país. El presidente toma las decisiones acompañado de consejeros que él ha escogido entre los que piensan como él.
El egoísmo que todos tenemos ha sido generado por los pensamientos y sentimientos de nuestra educación por esto creemos que lo que pensamos es lo correcto y así deben pensar los otros, que es el único camino a seguir. En la dirección de un país debe haber personas con diferentes opiniones para buscar un consenso.
Ningún partido político se interesa por el 40 % de la población que no vota, no les interesa saber por qué no votan, solo quieren convencerlos de votar por ellos. La abstención está escrita en la constitución pero los que votan miran a los abstencionistas como ignorantes por decir lo menos. El 40 % de la población tiene algo que decir, ¿por qué no los encuestan para conocer la multitud de razones que tiene para no votar?
Si se pudiera cambiar de sistema poco a poco estaría bien, por ejemplo se les podría disminuir el poder creando leyes que prohíban la reelección de cualquier cargo público por elección. Pero esas leyes son ellos mismos que las tienen que pronunciar.
El único poder del que dispone actualmente el ciudadano es el voto, pero no tal y como nos hacen creer, es decir, votando, lo cual es imposible, ya que seguiremos votando por el mismo sistema.
Litografía de Honoré Daumier : « Donnez-moi votre vote »
