Estrenada oficialmente en los cines de Francia el 1 de abril de 2026, la película Nuestra Tierra, de la directora argentina, Lucrecia Martel, narra el juicio celebrado en 2018 contra los tres hombres responsables del asesinato de Javier Chocobar en 2009, líder de la comunidad indígena de los Chuschgastas. Este asesinato tuvo lugar durante un altercado, en el que los tres acusados se proclamaban propietarios de unas tierras históricamente habitadas por poblaciones indígenas. En términos más generales, la película pone de relieve la lucha de esta comunidad por sus tierras. Nuestra tierra ganó el Premio a la mejor película en el BFI London Film Festival 2025, así como varios galardones en festivales internacionales, sobre todo en el circuito del cine documental y político.
El papel central de la comunidad de Chuschgasta en la película
En Nuestra tierra, los chuschagastas aparecen como una comunidad plenamente comprometida con la lucha por el reconocimiento y la defensa de sus tierras ancestrales, participando activamente en el proceso judicial y en las cuestiones legales que les afectan directamente. La película también les otorga un papel central a través de sus testimonios, sus relatos personales y su memoria colectiva de la violencia sufrida. Este enfoque permite destacar una representación basada en su experiencia vivida, más que en una mirada externa.
Además, el rodaje de la película se llevó a cabo en estrecha colaboración con la comunidad Chuschagasta, en el marco de lo que Lucrecia Martel denomina un «pacto». Este se basa en dos principios fundamentales. El primero consiste en la creación de un taller con jóvenes miembros de la comunidad, que se integraron plenamente en el proceso de realización y participaron de forma activa en la producción de la película, en particular contribuyendo ellos mismos a la captura de imágenes y a la construcción de determinados puntos de vista. El segundo principio garantiza a los chuschagastas un derecho de supervisión sobre la película, permitiéndoles visionar y comentar el montaje final antes de cualquier difusión pública, con el fin de asegurarse de que su representación respeta su perspectiva y sus expectativas.
Una mirada crítica a la justicia y la memoria
La película analiza la forma en que las instituciones judiciales abordan los conflictos territoriales en América Latina. Pone de manifiesto los desequilibrios entre las poblaciones indígenas y las estructuras estatales, al tiempo que destaca la persistencia de tensiones históricas relacionadas con el despojo de tierras. El documental propone así una reflexión sobre la memoria colectiva, el reconocimiento de los derechos y el lugar que ocupan las comunidades en los relatos nacionales.
En «Nuestra tierra», los chuschagastas se presentan como una comunidad con raíces históricas en sus tierras, donde sus antepasados han vivido durante generaciones y donde siguen viviendo hoy en día, a pesar de los conflictos y las presiones externas, lo que convierte su lucha en una defensa de un territorio que sigue habitado en la actualidad. La película no es, por tanto, solo un llamamiento a la justicia para Javier Chocobar, sino una reivindicación más amplia para la comunidad chuschagasta, que sigue marginada hasta hoy.
