Entrevistada por Octavio Cadavid
Una actríz colombiana, que embruja al público, con su expresividad corporal, de danza teatral.
1-) Cuéntanos un poco quién es Mariana Montoya Yepes, la actriz, la bailarina de la danza teatral
Una mujer de 29 años, nacida en Colombia, que vivió en Estados Unidos durante 6 años, luego regresa a Colombia con su familia y a los 18 años llega a Francia . Es una mujer que le encanta crear y navegar entre las diferentes disciplinas de las artes escénicas y que tiene la fortuna de realizar sus sueños. Un ser humano al que su mamá y su papá le inculcaron con amor y desde chiquita la alegría, el entusiasmo, la ilusión, el optimismo y la unión.
2-) Cómo nace tu pasión por el teatro y la danza?
Yo soy una enamorada del movimiento, del cuerpo y del espíritu, que hace que los seres humanos puedan expresarse y comunicarse. Me apasionan los espectáculos en vivo por su carácter único y efímero. Me encanta compartir el mismo tiempo y espacio con un público. Me gusta despertar sensaciones, estimular el imaginario y crear una conexión, una experiencia común desde el arte.
3-) Como la realidad del desplazamiento forzado en Colombia, se vincula en tu imaginario, para la creación de tu espectáculo?
En el 2018 iba a hacer mi maestría en danza en la Universidad de Paris 8 con base en un proyecto artístico en una vereda en Antioquia. Apenas venía de comenzar y tuve que partir a causa de la presencia de paramilitares. Fue triste, frustrante y recuerdo haber pensado: estoy en un paraíso envenenado. Tener esa idea del lugar en el que nací y sentir tanto miedo me dio rabia, pero no quería que ganara ni la rabia ni el rencor. La danza, el teatro y el canto son mis herramientas para pensar de manera distinta esta problemática de nuestro país y encontrar diferentes formas para transformar el desplazamiento forzado en fuerza creativa, transformar el conflicto en paz.
Yerba mate
4-) La búsqueda de tu narrativa teatral, que es un espacio de tu vida, de tu historia, «La route de soi» es un espectáculo terminado o en plena evolución?
Yo pienso que un espectáculo nunca está terminado, está tan vivo como las artistas que lo interpretan. Y los seres vivos están siempre en evolución. Pero llega un momento en que hay que dejarlo salir, así como está, porque un espectáculo no se crea para dejarlo guardado, una obra se sigue creando en contacto con el público, con la mirada del Otro. Es más difícil buscar uno solo y aunque la materia prima del espectáculo sea mi historia, en el camino de creación y de investigación mi historia se fue mezclando a la de miles de personas de todas partes del mundo, hasta que uno se da cuenta que simplemente hace parte de la historia de la humanidad.
5-) Para terminar, cuéntanos de tu experiencia en la obra de Víctor Hugo, Ruy Blas, dirigida por Jacques Weber y rodeada de grandes actores franceses?
Me acordaré siempre de la audición en el Theatre de la Ville, Jacques estaba en la sala con su equipo. Presenté el monólogo de la Reina, bailé flamenco y canté La llorona. Él me dijo: «te deseo una larga carrera porque tienes mucho para contar».
Fue una gran audición para un rol muy pequeño, ser figurante puede desalentar, pero en mi mente tenía la frase “sé fidel en lo poco” y “haz fuego de toda una chispa”. Durante los ensayos, Jacques nos iba pidiendo propuestas para las transiciones y poco a poco fuimos ganando presencia. En realidad, fue muy divertido y uno aprende mucho sobre la dirección de actores, sobre los versos del teatro clásico francés, yo conocía casi todo el texto, las imágenes y los significados de los versos de Victor Hugo que son infinitos. También se aprende a tratar las críticas, porque a mucha gente no le gusta el espectáculo. Aprender a sorprenderse, a estar atenta y a confiar en el momento presente para poder disfrutar de presentarse casi 80 veces. En cuanto a los otros actores, yo llevaba un año esperando a que saliera la película “Flo” sobre la navegadora Florence Arthaud, porque la temática tenía que ver con el espectáculo “La route de soi” y para mí fue genial darme cuenta de que iba a estar en escena con Stéphane Caillard que hace el papel de Florence en la película. Kad Merad es una persona bellísima, siempre alegre, chistosa y en escena siempre intenta cosas nuevas, se arriesga y toma de manera muy tranquila, que funcione o no, lo que intenta hacer. Y bueno ver la pasión de actores como Jacques y Jean Paul a su edad,¡me llena de esperanza ! O la sencillez y calidad de Magali. Me encantó haber trabajado con todo el equipo artístico y administrativo. Pero una de las cosas más bellas fue la relación que se creó entre los figurantes, que son artistas de gran calidad, todos capaces de hacer el día de mañana grandes roles.
