Escrito por CUILLERON Noémie y DELAHAYE Marion

Ecuador ha desempeñado un papel destacado en materia de refugiados desde la década de los años 2000, ya que es el mayor país de acogida de refugiados de América Latina. Muchas personas llegan a sus puertas y son acogidas : 69.897 personas fueron reconocidas como refugiadas en septiembre de 2020. Las cuestiones migratorias se han convertido en una prioridad en esta región estratégica. También este país es reconocido por su benevolencia con los sin documentos. En efecto, en 2007 se creó la Secretaría Nacional de Migraciones y los derechos de los inmigrantes se consagraron en la Constitución en 2008. Además, la Ley de Movilidad Humana aprobada en enero de 2017, les otorga derechos y protección. Fue una medida emblemática en el acompañamiento de los solicitantes de asilo, y reafirmó principios que preservan sus derechos fundamentales.

Factores geográficos y económicos que favorecen la llegada de refugiados 

Una explicación de la situación de Ecuador es su proximidad geográfica con Colombia, Venezuela y Perú. Según el Alto Comisariado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), el 98% de los refugiados en Ecuador son colombianos. Por otro lado, esta zona es considerada como un “corredor humanitario” para los venezolanos que se van a Perú. Ecuador es, por consiguiente, una encrucijada a la que acuden para huir de la violencia y represiones políticas y para encontrar más seguridad y mejores condiciones de vida. Además, la moneda nacional es el dólar estadounidense desde el año 2000, lo que les anima a instalarse.

L’Équateur : un modèle de politique migratoire ?

El impacto de la pandemia

Con la Covid-19, los refugiados y los inmigrantes se enfrentan a mayores riesgos, como la falta de acceso a la asistencia sanitaria y a la higiene. Las condiciones de vida de los inmigrantes no suelen permitir el distanciamiento social y los riesgos de propagación del virus son aún más importantes. El acceso a la asistencia sanitaria es difícil en el caso de las formas graves del virus. Ecuador dio una serie de respuestas para mejorar las condiciones sanitarias de los refugiados. Decenas de miles de ellos fueron ayudados gracias a las acciones del Estado. Por ejemplo, en diciembre de 2020 se instalaron estaciones de lavado de manos en varios lugares, lo que benefició a más de 40 mil refugiados. Se ha observado un aumento en la distribución de artículos no alimentarios, como kits de higiene y de salud de emergencia : 34.030 personas los recibieron en diciembre 2020.

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La intervención del ACNUR 

La Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), que es un programa creado por la ONU, puso en marcha medidas desde la década de los años 2000 para prestar asistencia al país de acogida. Tiene oficinas en varias ciudades de Ecuador (Quito, Guayaquil, Cuenca, Ibarra, Tulcán, Esmeraldas, San Lorenzo, Lago Agrio, Ambato, Machala y Huaquillas) y colabora con otras asociaciones locales. Esto supone una ventaja considerable, ya que intervienen a nivel local, lo que les permite influir de manera rápida y eficiente en las cuestiones relacionadas con los inmigrantes. La ACNUR permite la cooperación con la sociedad civil y las ONG. Además desempeña un papel fundamental en la asistencia y protección de los refugiados en sus relaciones con las autoridades públicas y los ministerios. Por último, la ACNUR proporciona ayuda humanitaria destinada a mejorar la integración de los refugiados mediante proyectos que les permiten un mayor acceso a la información y los servicios.

Ecuador es un modelo por su política migratoria, especialmente para otros países de América Latina. ¿Seguirán su ejemplo los demás países latinoamericanos? La extensión de la pandemia de Covid-19 podría provocar consecuencias económicas, políticas y sociales importantes. Podrían impactar tanto a los refugiados, su acogida y la política migratoria de Ecuador como a sus vecinos. Deberemos estar atentos a las decisiones adoptadas por los gobiernos para hacer frente a las crisis.

CUILLERON Noémie y DELAHAYE Marion, estudiantes de tercer año en Sciences Po Grenoble

CUILLERON Noémie y DELAHAYE Marion, estudiantes de tercer año en Sciences Po Grenoble

Bajo la dirección de BERRAKAMA Sonia, profesora de español en Sciences PO Grenoble, y de BOHL Virginie, responsable de gestión de catástrofes naturales en las Naciones Unidas