El diario español El País, recientemente ha colgado en sus redes sociales un desgarrador y polémico vídeo. En el se observa al cuerpo policial argentino desalojando brutalmente a personas indígenas de sus casas. Niños, mujeres y ancianos mapuches se los puede ver llorando y suplicando clemencia a las autoridades policiales mientras los saca a empujones de sus viviendas. Esto sucedió en la población de Jujuy y Neuquén, donde más mapuches hay en el país. Se supone que esas tierras les corresponden como parte de “territorio ancestral”, y quien es primero en tiempo es primero en derecho, como versa el aforismo jurídico. Sin embargo, el astuto presidente Javier Milei, ya está maniobrando y cocinando una nueva ley que le permite privatizar esta región. Según fuentes y rumores fuertes, con el único fin de ceder esa zona a empresas israelíes.

Carte de la région Mapuche au Chili et en Argentine

Recordemos que desde hace un par de años, las empresas israelíes que manejan recursos como el agua insisten en aterrizar e instalarse en la Argentina y más países latinoamericanos. Milei se ha mostrado muy complaciente con los conglomerados judíos, es más, se le acusa de ser franco aliado de los emporios sionistas. Parece un mote crudo y arbitrario, pero no se puede pensar otra cosa ante las múltiples licencias a Mekorot con muy pocos requisitos y a pesar de las ingentes protestas de la ciudadanía argentina.

Mekorot, un consorcio sionista abiertamente, posee igual archiconocidos señalamientos de la ONU por sus varias violaciones a los derechos humanos, particularmente contra los palestinos residentes en Gaza. Mekorot se encarga de la extracción y repartición de agua en la zona de Gaza, por lo que la politiza y niega en constantes ocasiones a sus enemigos bélicos y religiosos, siendo esto medida de presión contra niños y familias. Es por ello que se encienden los focos rojos con la llegada de Mekorot a Latinoamérica. ¿Qué se pude esperar de una empresa acuífera que controla el agua y la suspende o niega a población civil por meros fines bélicos?

Carte de la région Mapuche au Chili et en Argentine

Utilizar medidas tan bajas solo demerita la imagen de Mekorot. Y alerta a las poblaciones endémicas, el conglomerado israelí no tendría miedo en dañar o negar los recursos acuíferos a las poblaciones nativas con tal de alcanzar sus fines, sean políticos o económicos. Presidentes como Milei, o ultraderechas, prefieren optar por un capitalismo exprés y recibir ganancias rápidas a cambio de dejar sus recursos naturales y tesoros del biotopo en manos de empresas turbias y sin valores esenciales.

Y la Argentina le pertenece solo a los argentinos. El país ni siquiera es mayoritariamente judío, su raigambre es eminentemente caucásica europea, con ascendencia italiana, española y alemana principalmente, bajo su cuidado han quedado los pueblos nativos como por ejemplo los mapuches del Sur. En la época colonial se los llamaba “cabecitas negras” , pero no con intención discriminatoria sino como una diferenciación lingüística o mental, dado que el argentino básico tenía cabellos claros. Y desde entonces se ha vivido en paz, respetando esa fusión del pasado con el presente, de los precolombino y lo colonial. Argentina se volvió única, por ser una amalgama de etnias y culturas.

Famille mapuche devant une habitation traditionnelle

En el latido más profundo de su población se reconoce el espíritu indomable de sus habitantes originarios, un legado ancestral que impregna la idiosincrasia nacional. La furia, la resiliencia y el empuje que caracterizan al argentino contemporáneo encuentran su génesis directa en el pasado gauchesco. El gaucho, figura mítica de la pampa, heredó esa determinación indómita para enfrentar la inmensidad del territorio. Esa valentía para desafiar la adversidad y un agudo sentido de la libertad se convirtieron en los pilares del carácter nacional, forjando una personalidad apasionada que no se doblega fácilmente ante las crisis.

Sin embargo, sería incompleto comprender esta identidad sin mirar hacia las comunidades indígenas que poblaron y continúan poblando estas tierras. Pueblos como los mapuches, con su profunda conexión con la naturaleza, su cosmovisión y su resistencia histórica, aportan una veta esencial al alma argentina, ese espíritu aventurero, soñador y profundamente arraigado en la tierra. Los pueblos originarios no son una reliquia estática del pasado, sino guardianes vivos de una sabiduría que complementa y enriquece el crisol cultural del país.

Symbole traditionnel mapuche

Por todo ello, estas poblaciones indígenas deben ser celosamente cuidadas, respetadas y preservadas. Proteger sus lenguas, sus territorios y sus tradiciones no es solo un acto de justicia histórica, sino una necesidad vital para mantener viva la memoria de la nación. Cuidar a los pueblos originarios significa honrar la muestra más auténtica del ayer argentino, asegurando que las futuras generaciones puedan mirar hacia adelante sin olvidar de dónde provienen sus raíces más profundas.

Iris Hernández Robles

Iris Hernández Robles

Abogada y periodista