Durante varios años, el fotógrafo Rodrigo ha desarrollado una obra profundamente comprometida que explora las cuestiones de identidad, memoria y territorio. Con La Vida Real, su gran proyecto documental filmado en Medellín, deconstruye los clichés asociados con Colombia para ofrecer una perspectiva sensible, íntima y política sobre una sociedad en reconstrucción.
Rodrigo nació en Colombia antes de ser adoptado en Francia. Como muchos otros niños adoptados, su historia está marcada por ausencias, silencios y vacíos en su vida. Este vacío personal se convirtió gradualmente en el motor de su obra creativa. La fotografía emergió como una herramienta para explorar su identidad, pero también como un lenguaje universal capaz de conectar historias individuales con narrativas colectivas.
Rodrigo, fotógrafo colombiano. Su obra explora cuestiones de identidad, exilio y memoria
Radicado en Marsella, una ciudad portuaria cosmopolita, Rodrigo desarrolla su obra en la intersección de las culturas mediterránea y latinoamericana. Actualmente divide su tiempo entre Marsella y Medellín, dos ciudades que consideran sus territorios simbólicos. Entre estas dos tierras, su obra explora las nociones de exilio, patrimonio cultural, memoria social y resiliencia.
Su obra es citada por la plataforma Artsper junto a artistas como Banksy, JR, Charlotte Abramow y Cheng Chang Wu, como un fotógrafo capaz de
« transformar el mundo a través de sus obras ».
Vista de las comunas de Medellín, barrios populares en el corazón del proyecto La Vida Real
La Vida Real es un proyecto documental y artístico filmado en Colombia, principalmente en Medellín, ciudad asociada desde hace tiempos con la imagen del narcotráfico, Pablo Escobar y los cárteles, la ciudad permanece atrapada en una representación mediática violenta y sensacionalista. Rodrigo eligió específicamente este territorio para crear una contranarrativa visual. Su objetivo no es negar los traumas del pasado, sino rechazar su estetización. Series de Netflix, cine, cultura popular: según él, estas narrativas han transformado la violencia colombiana en un objeto de fascinación, a expensas de las realidades humanas y sociales. Colombia tiene hoy más de nueve millones de víctimas vinculadas a su conflicto armado interno. Por lo tanto, fotografiar este país conlleva una responsabilidad ética. Rodrigo adopta una postura clara: no sensacionalizar, no exotizar, no simplificar. A través de fotografías predominantemente en blanco y negro, explora las comunas de Medellín, los barrios populares ubicados en las colinas que dominan la ciudad.
Lejos de la perspectiva de un forastero, trabaja a lo largo del tiempo, construyendo relaciones y compartiendo momentos de la vida cotidiana.
Sus imágenes nacen de encuentros, de palabras intercambiadas, de tiempos pasados juntos.
Cada retrato se convierte así en un fragmento de una narrativa colectiva. Adolescentes, madres, artistas urbanos, trabajadores, activistas: todos encarnan una Colombia pluralista, lejos de las figuras fijas del crimen o la pobreza.
La juventud colombiana, entre sueños, esperanzas y desilusiones
La fotografía como herramienta de reapropiación
Para Rodrigo, la fotografía no es simplemente un medio estético. Es una herramienta política en el sentido más profundo del término: moldea nuestras percepciones, nuestras creencias y nuestras identidades.
« La imagen no solo representa el mundo: lo construye », afirma. En este sentido, La Vida Real se presenta como un intento de reescritura visual de la historia colombiana, desde los márgenes, desde las voces invisibilizadas. Su obra rechaza los códigos tradicionales del fotoperiodismo sensacionalista. Nada de escenas de violencia explícita, nada de dramatización. El poder de sus imágenes reside en su contención, su intimidad, su silencio ocasional.
Rodrigo no busca producir una verdad objetiva, sino una verdad del sentimiento. Reivindica un enfoque subjetivo y deliberado, donde su propia historia influye en su perspectiva. La Vida Real no es una investigación periodística clásica: es una inmersión existencial.
Al fotografiar Medellín, también fotografía su propio pasado, sus ausencias, sus preguntas sin respuesta. La ciudad se convierte en un espejo de su identidad fragmentada
Poderosas – La mujer como figura central
La Vida Real está y estará compuesta por subsecciones, como Poderosas. Esta serie fotográfica y audiovisual destaca a las mujeres colombianas en un país donde la violencia de género sigue siendo estructural.
Colombia se encuentra entre los países latinoamericanos más afectados por el feminicidio y la violencia doméstica. Ante esta realidad, Rodrigo decidió dedicar una sección completa de su proyecto a quienes resisten, crean, organizan y transforman la sociedad.
Marta, Estefanía, Claudia, Gloria, Helena, Nilsan, María Lucila: estas mujeres encarnan una diversidad de trasfondos y compromisos. Artistas, líderes comunitarias, activistas políticas, figuras culturales, utilizan sus voces, sus cuerpos y su arte como herramientas de lucha. Pero Poderosas también está profundamente conectada con la historia personal de Rodrigo. Proyecta en ella la ausencia de su madre biológica, de quien no tiene imagen. A través de estos retratos, reconstruye simbólicamente una figura materna colectiva.
Incluso plantea una hipótesis inquietante: ¿y si su abandono estuviera relacionado con un feminicidio? Sin recurrir jamás al patetismo, el proyecto transforma esta pregunta íntima en una reflexión política sobre la condición de las mujeres en Colombia. Poderosas se convierte así en un espacio de memoria, sanación y transmisión.
Berracas de la 13, figuras femeninas fotografiadas, símbolo de resiliencia y emancipación
Retrato de la serie Poderosas, dedicada a las mujeres colombianas y sus luchas sociales y políticas
Reconocimiento internacional
El trabajo de Rodrigo goza ahora de reconocimiento internacional. En 2020, recibió el Gran Premio de Fotoperiodismo en la sección OFF del festival Visa pour l’Image de Perpiñán. En 2024, ganó el Premio del Público en las Nuits Photographiques de Pierrevert, patrocinadas por el fotógrafo Reza.
Sus obras se exhiben y proyectan en numerosos espacios culturales:
Fondation Rivera Ortiz – Rencontres d’Arles Casa Colombia – Juegos Olímpicos de París 2024 Museo Edgar Negret – Bogotá Consulado de Colombia – París
La plataforma Artsper también cita a Rodrigo, junto con Banksy y JR, como un artista capaz de «transformar el mundo a través de sus obras». Pero más allá de premios y exposiciones, mantiene una postura clara: el arte solo tiene sentido si genera conexión social.
Marseille Nos Une & Dos Tierras – El arte como puentet
En 2025, Rodrigo cofundó el colectivo Marsella Nos Une, que reúne a varias organizaciones francocolombianas con sede en Marsella y Medellín. El proyecto busca crear puentes duraderos entre las escenas artísticas europea y latinoamericana.
En este contexto, su asociación, DV Photo, fue seleccionada como ganadora de la convocatoria de proyectos «Colombia en el Mundo» del Ministerio de Cultura de Colombia con el proyecto Dos Tierras. Este proyecto incluye exposiciones, conferencias y encuentros en Cali, Medellín y Bogotá.
Rodrigo también organiza numerosas residencias artísticas, talleres educativos y colaboraciones con escuelas, especialmente en barrios populares de Marsella. Su compromiso es tanto cultural como social.
Presentación del proyecto La Vida Real en Casa Colombia durante los Juegos Olímpicos de París 2024
Rodrigo y la Vida Real, expuesta en el marco de Dos Tierras, en el Museo Edgar Négret de Bogot
En conclusión, reparar la realidad a través de imágenes
La Vida Real forma parte de una tradición de fotoperiodismo comprometido, pero se distingue por su dimensión introspectiva y filosófica. Rodrigo no fotografía Colombia desde fuera: la fotografía desde dentro, como un hijo del país, miembro de la diáspora y artista contemporáneo.
Su obra cuestiona la construcción de narrativas, la responsabilidad de las imágenes y el poder simbólico de la fotografía. En un mundo saturado de representaciones simplificadas, La Vida Real ofrece una perspectiva pausada, matizada y profundamente humana.
Una fotografía que no busca explicar la realidad, sino sentirla, repararla y, a veces, reinventarla.
Comuna 13, Medellin, La Vida Real, Rodrigo

Rodrigo Van Peteghem
fotógrafo