Viven en el corazón de Sudamérica, Bolivia es un tesoro natural rico en biodiversidad. Desde los desiertos del Altiplano hasta las vertiginosas cumbres de los Andes, pasando por los bosques tropicales de los Yungas, esta tierra es una encrucijada rebosante de vida. La región de los Yungas, en particular, es un auténtico tesoro que alberga más de 1.500 especies animales y vegetales. La asociación Cœur de Forêt trabaja para proteger este foco de biodiversidad: ¡el 70% de sus hábitats originales ya han desaparecido!
En el corazón de la selva tropical, las abejas meliponas, pequeñas abejas sin aguijón, desempeñan un papel vital. Estas recolectoras son los héroes discretos del ecosistema con Millones de años de historia.
Las abejas meliponas son fascinantes porque no tienen aguijón y se encuentran en todas las zonas cálidas del mundo. Su distribución mundial, separada por océanos y montañas, es testigo de una historia antigua. Su existencia, que se cree se remonta a hace 100 millones de años, es testigo del fascinante viaje de la vida a través de los tiempos, marcando los cambios geológicos de nuestro planeta.
Un papel ecológico innegable
Las «abejas sin aguijón» comprenden 500 especies, la mayoría originarias de la cuenca amazónica. De ellas, alrededor del 15% están domesticadas para producir miel o polinizar cultivos. Estas abejas, cuyo tamaño oscila entre el de una mosca y el de una abeja melífera gigante, son polinizadores clave. Según estudios recientes, el 38% de la flora amazónica está afectada, y una de cada dos plantas es polinizada por una sola especie de abeja. La riqueza y diversidad de las abejas es, por tanto, crucial para el buen funcionamiento de los ecosistemas forestales.
Un patrimonio cultural vivo
En América Latina, las abejas se cultivan desde hace dos milenios. Las abejas meliponas no son sólo trabajadoras de la naturaleza. También están profundamente arraigadas en la cultura de las comunidades locales. Su miel, conocida desde la antigüedad, es a la vez alimento y medicina. La abeja Jatai, por ejemplo, produce una miel con propiedades curativas que es apreciada mucho más allá de su valor nutritivo. El papel de las abejas melíferas, tanto social como económico, debería animarnos a preservarlas.
Polinizadores amenazados
Los pelargonios se enfrentan a graves problemas. La deforestación, los pesticidas, las enfermedades y el cambio climático amenazan su supervivencia. Su posible desaparición es alarmante, sobre todo para el equilibrio de los ecosistemas que ayudan a mantener.
¿El mayor desafío medioambiental en los Yungas bolivianos? El cultivo de la coca. Las comunidades locales practican este cultivo desde hace siglos, tanto para rituales tradicionales como por sus propiedades medicinales. Ahora se cultiva como monocultivo, agota el suelo y contamina los cursos de agua. Ante estos retos, la asociación Cœur de Forêt propone alternativas sostenibles para preservar el suelo y la biodiversidad en colaboración con los productores locales. Apoyar el desarrollo de la apicultura y la meliponicultura es una de las soluciones elegidas por la asociación en Bolivia.
Agroforestería y comunidades locales: un futuro sostenible
La concienciación sobre la importancia de las abejas melíferas es crucial para la conservación de los bosques. Al convertirse en especies «emblemáticas», contribuyen a la sensibilización general sobre la importancia de salvaguardar la biodiversidad y sus ecosistemas.
Para ello, la asociación Cœur de Forêt forma a los apicultores del mañana en los Yungas y fomenta el desarrollo de la agroforestería. Además de proporcionar material, como colmenas, la asociación ofrece un verdadero acompañamiento, con una decena de visitas y talleres de seguimiento, hasta que los beneficiarios dominan plenamente la apicultura y son capaces de producir su propia miel. En total, ya se han distribuido cerca de 250 colmenas a una treintena de apicultores. En 2023, quince de ellos ya serán autosuficientes.
Tú también puedes ayudar a preservar los bosques y las abejas melíferas de Bolivia junto a Cœur de Forêt.
Para más información, visite www.coeurdeforet.com

Alice Gontier
Fotos: Cœur de Forêt