Escrito por Bélgica Rodríguez. 

Muchas son las motivaciones que han inducido a Mundaray a realizar una pintura cargada de un realismo personal envuelto en misteriosas y enigmáticas atmósferas, y que, mostrándose en dos situaciones formales, recupera la poesía de la obra de arte que ha sido concebida como una escenografía imaginaria.

El realismo personal de Mundaray puede definirse como la relación, a veces contradictoria, otras contrapuesta, entre el objeto figurativo, unos zapatos rojos, un sillón azul o rojo, unos cacharros ocres, un maletín marrón, un bolso de color indefinido y el paisaje infinito de policromías intuitivas, en el que están, espacialmente, situados, siempre en los extremos o en escorzo huyendo hacia la profundidad del plano.

Ismael Mundaray artista venezolano nos presenta sus Alquimias del Tiempo

© Ismael Mundaray

La investigación de Ismael Mundaray sobre la cosmogonía, simbología y sentimientos ancestrales de los pueblos negros e indígenas data de mediados de los años ochenta. A principio de la década noventa, una vez residenciado en París, su expresión pictórica evoluciona hacia planteamientos totalmente diferentes. 

De un cromatismo fuerte, y apasionadamente estridente, pasa a colores de baja temperatura visual, los objetos se difuminan en el espacio y el tratamiento de la luz produce atmósferas fluidas y gasíferas que domina una buena parte del soporte. 

 Ismael Mundaray artista venezolano nos presenta sus Alquimias del Tiempo

© Ismael Mundaray

 Ismael Mundaray artista venezolano nos presenta sus Alquimias del Tiempo

© Ismael Mundaray

Aquellas investigaciones previas sobre culturas antiguas de América Latina, especialmente en Venezuela, y sus reflexiones sobre el legado de su condición autóctona, lo ritual, las huellas en los petroglifos, la cosmogonía e incluso sus costumbres cotidianas, resultaron en exposiciones emblemáticas en el desarrollo del artista.

Inaugura el siglo XXI con la muestra que titula Travesía, inscrita en uno de sus grandes proyectos como lo fue Del Orinoco al Sena. 

Para esta época el artista se ha residenciado en París, sin que haya dejado su taller en Caracas, entonces vive entre los dos continentes, planteándose este proyecto como “la relación de travesía, de trasladar de un sitio a otro la parte selvática a la urbana.  Viajar desde Caracas a París y viceversa, o de Martinica, Roma, Finlandia, Nueva York … es una travesía desde el Atlántico al Canal de la Mancha, se unen los caudales artísticos de París que es moda, culturas … entrelazar las culturas a través de las aguas y de las vivencias a la orilla del Sena”.

Ismael Mundaray artista venezolano nos presenta sus Alquimias del Tiempo

© Ismael Mundaray

Sin perder su interés en las culturas indígenas, en la vida del hombre a ellas  enlazado, en la magnificencia de los ríos Orinoco y Sena, en los misterios de la selva, Mundaray progresivamente ha transformado su lenguaje visual.

Hoy define una nueva ruta basada en series anteriores, se trata de El Día y la Noche.  Aquí ya no hay “muros” lineales ni sinuosos, ni volumétricos, todo vestigio de límites espaciales definidos han desaparecido, pero sí secciona horizontalmente la superficie, haciendo de ella un conjunto de franjas brumosas que en la serie Día, adquiere tintes plateados y bajas temperaturas cromáticas casi caleidoscópicas, mientras que en la Noche, dominan las gamas de azules y grises, a veces animadas por delgados subrayados de color contrastante en tonos rojizos o verdosos.

Ismael Mundaray artista venezolano nos presenta sus Alquimias del Tiempo

© Ismael Mundaray

Ismael Mundaray artista venezolano nos presenta sus Alquimias del Tiempo

© Ismael Mundaray

Bélgica Rodríguez

Bélgica Rodríguez

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