“En el nombre del Padre” explora en Ecuador una tradición particular: la transmisión del nombre paterno de generación en generación. En cada rincón de Ecuador y dentro de todas las clases sociales, fotografié a varias decenas de familias, siempre en su salón.
Cada vez, el abuelo, el padre, el nieto (a veces el bisnieto). Quise cuestionar el peso del patriarcado y las estructuras familiares a través del prisma de una tradición íntima y universal, donde están marginalizadas las mujeres.
Leonel, Leonel, Leonel – Loja, Ecuador
Marcelo, Marcelo, Marcelo – Cuenca, Ecuador
Juan, Juan, Juan – Quito, Ecuador
Byron, Byron, Byron – Jipijapa, Ecuador
Me interesan las tradiciones y estructuras sociales que moldean nuestras existencias, los silencios y lo fuera de cámara que definen nuestras sociedades. Con “En el nombre del Padre” hice una inmersión en una tradición ecuatoriana que resuena más allá de las fronteras: la transmisión del nombre paterno.
Al fotografiar estas familias en su salón, quise capturar la intimidad de estas “dinastías populares” y cuestionar el lugar que ocupa cada miembro en este círculo familiar aparentemente inmutable.
Beder, Beder, Beder – Portoviejo, Ecuador
Miguel, Miguel, Miguel – Jipijapa, Ecuador
Nelson, Nelson, Nelson – Quito, Ecuador
Juan, Juan, Juan – Guayaquil, Ecuador
El blanco y negro en “El nombre del Padre” : intenta minimizar las distracciones visuales y fortalecer el efecto de repetición, en busca, quasi deliberada, de una sensación de hastío. Esta elección estética busca acentuar una monotonía intencionada, que evoca la inmutabilidad de estas estructuras patriarcales, donde todo parece fijo en el tiempo.
El blanco y negro contribuye a intensificar la sensación de que, más allá de las múltiples diferencias, seguimos mirando una misma fotografía, una misma familia. Una misma trinidad. ¿La nuestra? ¿La mía?
Carlos, Carlos, Carlos – Guayaquil, Ecuador
Jorge, Jorge, Jorge – Loja, Ecuador
Vicente, Vicente, Vicente – Portoviejo, Ecuador
Carlos, Carlos, Carlos – Portoviejo, Ecuador
Se tomaron todas las fotos en el mismo lugar: el salón familiar. Se trata de un lugar paradoxal. Representa, de algún modo, un espacio público dentro de un espacio privado. Es allí donde recibimos a quienes nos visitan y donde, a menudo, colocamos con esmero, en un orden elegido y pensado, aquello que deseamos mostrar. Es el lugar donde nos revelamos y donde nos mostramos.
Cada detalle, desde el cuadro colgado en la pared hasta los trofeos expuestos, lleva una carga simbólica. Los hombres son las figuras centrales, asegurando la continuidad familiar, mientras que las mujeres son omnipresentes por su ausencia. Este desfase fortalece el cuestionamiento central: ¿qué desvela esta herencia sobre nuestra humanidad y sus relaciones de poder?
Luis, Luis, Luis – Charapotó, Ecuador
Stalin, Stalin, Stalin – Esmeraldas, Ecuador
Mauricio, Mauricio, Mauricio – Quito, Ecuador
Carlos, Carlos, Carlos – Cuenca, Ecuador
Las familias fotografiadas son de algún modo coautores de su fotografía: en este marco rígido definido por el lugar, todas las familias tuvieron la misma libertad, que a su vez es la misma obligación: la de decidir juntos cómo posicionarse los unos con los otras, como vestirse, convirtiéndose en verdaderos actores de su fotografía, los directores de escena que revelan la manera como quieren mostrarse y, en última instancia, lo que desean dar a ver.
¿Quién está en el centro? ¿De pie o sentado? ¿Con traje o en camiseta? ¿Qué distancias físicas y simbólicas? ¿Qué gestos cargados de sentido? ¿Qué expresiones?
Juan, Juan, Juan – San Clemente, Ecuador
Luis, Luis, Luis – Ibarra, Ecuador
Julio, Julio, Julio – Tumbaco, Ecuador
Carlos, Carlos, Carlos – Valle de los Chillos, Ecuador
Más allá de las fronteras de Ecuador, esta serie resuena de manera universal. Cuestiona el peso del patriarcado en nuestras sociedades, las expectativas de género y los lazos complejos entre tradición y modernidad. “En nombre del Padre” es una cuestión en torno a nuestras herencias invisibles que siguen moldeando nuestras identidades y relaciones.
Al realizar estos retratos, descubrí más que una tradición ecuatoriana: una reflejo de las estructuras fundamentales de nuestras sociedades humanas, donde el poder, el género y la identidad se cruzan y se afirman, a menudo a costa de aquellos que no vemos.
Galo, Galo, Galo, Galo – Manta, Ecuador
Max, Max, Max – Cuenca, Ecuador
Hector, Hector, Hector – Jipijapa, Ecuador
Galo, Galo, Galo – Cuenca, Ecuador
En Ecuador, como en casi todo el mundo hoy en día, la Historia y el machismo han borrado a las mujeres. El machismo, de forma casi natural, las ha borrado también de estas imágenes, y yo quería trabajar sobre ese fuera de campo, sobre esa invisibilidad tan evidente, ese silenciamiento.
El espacio doméstico introduce, al mismo tiempo, una paradoja en estas fotografías: las mujeres están físicamente ausentes, y sin embargo, condicionan la existencia misma de estas imágenes; probablemente fueron ellas quienes decoraron esos interiores y vistieron a esos hombres; fueron ellas quienes dieron a luz, y sin embargo, no se las muestra. Recuerdo a un padre que me dijo: «lo importante es el sello del líder, es el hombre, el Padre«.
Luis, Luis, Luis – Archidona, Ecuador
Juan, Juan, Juan – Portoviejo, Ecuador
Luis, Luis, Luis – Charapotó, Ecuador
Carlos, Carlos, Carlos – Cuenca, Ecuador

Florent Tribalat Moreel
Texto y fotos