La villa, con su dimensión pacifista, logra un profundo intercambio de amistades y culturas. Entre los que llegan y se van están los que quedan atrapados en la vida parisina para siempre.

      Cuando se inauguró esta ciudad jardín, hace cien años, habían pasado apenas unos meses de la celebración de los Juegos Olímpicos de 1924. París se había vestido de gala y de moda igual que ahora, y había hecho una gran inversión para la llegada de miles de deportistas y visitantes. 

      La villa, que está en vías de ampliación al cumplir su primer centenario, tiene una dimensión pacifista desde sus orígenes, y cumple con creces el intercambio de culturas y el culto a la amistad entre los pueblos.

      La CIUP aloja exposiciones de arte, proyecciones de documentales, debates sobre los temas más variados, conferencias y tribunas de actualidad, films y presentación de libros, sin olvidar conciertos que se van desgranando a lo largo de los pabellones y del tiempo.

      También es un lugar privilegiado para el rodaje de películas y documentales: en diez años ha acogido más de 500 proyectos de cortometrajes y largometrajes, vídeos musicales, anuncios, documentales, tráilers y sesiones fotográficas. Cada rincón ofrece un decorado perfecto, un ambiente único, y se puede elegir entre  Art Decó y las líneas modernistas, pasando por majestuosos salones revestidos de madera. Sin olvidar sus jardines.

      Como ejemplos, la serie “Diez por ciento”, el film “Indochina”, una publicidad de teléfonos en la Casa de Cuba, o la antigua emisión de “Les guignols de l’info”, que hizo pasear a las marionetas por todo el mundo sin salir de París.

      La Cité Universitaire de París cumple sus primeros cien años rindiendo culto a la amistad y la diversidad

      Nacer por la paz, el diálogo entre culturas y la cooperación

      La puesta en marcha de esta gran iniciativa, que se estableció al sur de París, se debió a la labor fundadora del matemático francés Paul Appelle, destacado en la Universidad francesa; el industrial petrolero y filántropo Emile Deutsch de la Meurthe, y André Honnorat, ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes.

       Si se observa a la distancia, el 6 de junio de 1925 habían pasado sólo siete años desde el final de la Gran Guerra que segó la vida de millones de seres humanos. En realidad, la premisa de los fundadores era la creación de una escuela de relaciones humanas por la paz, y ofrecer a los estudiantes locales e internacionales las mejores condiciones de alojamiento para el intercambio multicultural. Estos objetivos se cumplieron con creces: de la convivencia en los distintos pabellones y jardines han surgido amores, amistades y colaboradores, parejas y socios, proyectos y viajes, atravesados por el nervio de la juventud, la experiencia o la capacidad de sus moradores.

      Manos a la obra: las primeras casas

      Frente al Parque Montsouri, y sobre cerca de 40 hectáreas de terreno del sur de París, allí se preservan los valores urbanísticos de los campus estadounidenses e ingleses de la época, un parque dividido en espacios diferenciados, un gran césped central e instalaciones deportivas en los exteriores.

      La Ley para la creación de la Cité se votó en 1921, y dos años después se colocó la primera piedra, como Fundación Louis et Emile Deutsch de la Meurthe. Y bajo el liderazgo del arquitecto jefe Lucien Bechmann , el paisajista Jean Claude Nicolas Forestier , y  Léon Azéma  se fueron levantando las primeras mansiones de la Cité.

      La primera casa del campus, que se inauguró al comienzo del curso 1925–1926, está incorporada al inventario de monumentos históricos de Francia desde poco antes del año 2000 y fue el comienzo de los 47 pabellones actuales.  

      Muy pronto se abrieron camino otras residencias, financiadas por mecenas, por industriales y por gobiernos extranjeros: la casa Argentina (donada por el industrial Otto Bemberg, en 1928), la Fundación Biermans-Lapotre, la Casa de los Estudiantes Canadienses, el Colegio de España,  la Casa del Japón y la Casa de Cuba, llegando a completar 19 residencias antes de la Segunda Guerra mundial, en el centro de las cuales domina la Casa Internacional, construida con la donación de John Rockefeller Jr. 

      Tras la guerra, las obras se reemprenden y una nueva serie de construcciones, se abren camino: de 1948 a 1969, diecisiete nuevas casas y a comienzos del siglo XXI la oferta se completa con dos residencias extramuros, la más reciente la residencia Quai de la Loire, inaugurada en 2007.

      Los pabellones caminaron de la mano de los distintos acontecimientos históricos, nunca ajenos a ellos. Por ejemplo, en la Casa Argentina ésta destaca que ha sido parte de diversos hechos socio-políticos: fue local saqueado por las tropas nazis, enfermería del ejército estadounidense en 1944,  edificio ocupado en Mayo de 1968 – y por ello posteriormente clausurado-, residencia de nacionales argentinos severamente controlada por el gobierno militar entre los años 1976-1983, lugar de protestas por la situación argentina en 2001 y , “sobre todo, espacio de libertad y pluralidad de personas, expresiones e ideas, desde la recuperación de la democracia”, señalan sus gestores.

      La Cité Universitaire de París cumple sus primeros cien años rindiendo culto a la amistad y la diversidad

      Casa Brasileña, le Corbusier

      Personalidades que vivieron en el campus

      Considerado un auténtico trampolín, los pabellones albergaron a lo largo del tiempo a distintas personalidades de renombre, como: 

      • El francés Georges Charpak, Premio Nobel de Física (1992), por su trabajo en detectores de partículas de alta energía;
      • dos ex presidentes de Senegal: Léopold Sédar Senghor, también poeta, y Abdou Diouf;
      • El fotógrafo brasileño Sebastião Salgado, conocido mundialmente por su obra humanista;
      • el director franco-griego Costa-Gavras, maestro del cine político;
      • el escritor argentino Julio Cortázar y el novelista marroquí Tahar Ben Jelloun;
      • el martiniqués Aimé Césaire, figura importante del movimiento de la Negritud;
      • el director Seiji Ozawa, ex director de la Orquesta Sinfónica de Boston;
      • y más recientemente, la periodista y comediante Charline Vanhoenacker.

      Vivieron en la Casa Argentina figuras como Luis Tomasello, Arnaldo Calveyra, Juan Carlos Chachques, Bruno Gelber, Manuel Puig, Olga Cossettini, Marta Traba, Cecilia Ingenieros, Elvira Orphée, Ariel Ramírez, Gyula Kosice, Sylvia Molloy, Ivonne Bordelois, Nora Cohan y Miguel Ángel Estrella (director de la misma durante dos años).

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      Casa international de la Cité Universitaire

      La ciudad jardín, un patrimonio con visitas guiadas.

      Hoy día se puede descubrir los entresijos de la Cité internationale universitaire de París con visitas guiadas, que la publicitan como un lugar único en el mundo, una Cité-jardin dedicada al alojamiento de estudiantes internacionales, donde cada casa cuenta con su propia identidad arquitectónica, artística y paisajista, reflejo de su país de origen. 

      De hecho, el Centre du patrimoine, centro de la valorización del patrimonio, propone durante todo el año, visitas guiadas de la Cité internationale universitaire de París, con varias temáticas: la arquitectura, el arte, la biodiversidad e incluso una visita nocturna.

      Estos recorridos turísticos permiten viajar por los pabellones de Argentina, Japón, Canadá o Suecia y Marruecos y por algunos de los cinco edificios catalogados como Monumentos históricos, como la Fondation Suisse y la Maison du Brésil, realizadas por el famoso arquitecto suizo Le Corbusier.

      Reglamento de las casas y fundaciones

      El reglamento ya define con precisión las funciones de este entramado cultural, cuando explica que la misión principal de las casas y fundaciones de la CIUP es acoger a residentes, estudiantes, investigadores, artistas y deportistas de alto nivel de todas las nacionalidades.

      La promoción de los intercambios mediante la organización y desarrollo de proyectos de interés común y del respeto de los valores y principios comunes, deben llevarse a cabo en el respeto de los valores de la tolerancia y la comprensión mutua, de acuerdo con los deseos de los fundadores.

      Año de celebración y crecimiento

      Con un destacado patrimonio arquitectónico y paisajístico, al que se unen, sin duda, la riqueza lingüística, artística y social que trajeron sus miles de huéspedes, durante todas estas décadas, hoy la Cité, con sus 5.600 camas, es el lugar de acogida más importante para estudiantes e investigadores extranjeros en la región.

      La cité se apresta a resaltar sus virtudes y la historia de este espacio intercultural de dimensiones increíbles, y para celebrar los 100 años se trabaja en la creación de diez nuevas maisons y modernizar el conjunto de los servicios para afrontar la nueva etapa del campus.

      La Cité Universitaire de París merece el premio a la amistad de los pueblos y a la paz en el mundo, y marca el verdadero camino para acabar con las terribles guerras que conmocionan nuestro presente y atemorizan nuestro futuro.

      Patricia Almirón Cairoli

      Patricia Almirón Cairoli

      Journaliste