1. Cuéntanos qué fue lo que te llevó al cine y cómo has llegado a Francia…
Me gradué de bachiller a los 15 años. Como era muy joven para ingresar a la universidad, tuve que esperar un año. En esa época quería estudiar biología. Pero entonces, en una fiesta conocí unos chicos que estudiaban comunicación social. Me empezaron a hablar de la publicidad y del cine y al volver a casa, anuncié a mi familia que eso era lo que quería estudiar. Puedes imaginarte la reacción de mi familia, muy conservadora, en la cual hay profesionales abogados, ingenieros y otros. Finalmente uno de mis hermanos me pagó los estudios en la Universidad Católica y me gradué a los 21 de Comunicadora Social.
Luego comencé a trabajar en el Canal 8 de televisión, cubriendo la fuente presidencial. A los ocho meses, decidí ir a estudiar en la BBC de Londres. Ahí fue cuando tomé la decisión de dedicarme al cine. Eso fue en 1981. Hice una pasantía en la BBC y antes de volverme a Venezuela, decidí irme a Francia para estudiar francés.
En una cena en la Embajada de Venezuela en París, me encontré con Charles Hernu, quien era el Ministro de la Defensa de François Mitterrand. Hablando con él, me propuso una pasantía en la Société Française de Production (SFP). El presidente de la SFP me propuso trabajar en un rodaje que se iba a realizar en Venecia, pero cuando me entrevisté con el director de la película, Paul Seban, me rechazó por no saber francés.
Entonces decidí estudiar francés 10 horas por día, y en tres meses volví a verlo hablando ya el idioma. Ante este hecho, me nombró su segundo asistente y así fue cómo entré en el medio del cine francés.
También fui segundo asistente del director Claude de Givray quien escribió el film “Los 400 Golpes”, de Truffaut. Gracias a Claude escribí el guión de la série “Barrage sur l’Orénoque” (1996) que trata de una ingeniera francesa que va a Venezuela para construir una represa sobre el río Orinoco. La serie fue dirigida por Juan Luis Buñuel, el hijo de Luis Buñuel.
2. ¿Cuáles son tus principales influencias cinematográficas?
Para mí, Werner Herzog es un realizador fuera de norma. Es una influencia muy importante para mí. La otra es un director venezolano, Luis Alberto Lamata quien hizo la película llamada “Jericó” la cual me marcó mucho, también fue rodada en la selva. Igualmente, Polanski es otro director que me marcó muchísimo y de los recientes, Terrence Malick que para mí es un poeta que hace poesía con el cine.
3. En tu obra se respira una gran pasión por América Latina. ¿Qué es América Latina para ti? ¿Podemos hablar de una identidad latinoamericana?
Los países de Latinoamérica son tan disímiles como los habitantes de un solo país… En Argentina tienes a la gente del sur, de la Patagonia, los del norte, el porteño, que no tienen mucho que ver entre ellos mismos. En Venezuela, Colombia y muchos otros países suramericanos, es igual. América Latina es muy compleja y disímil, pero al mismo tiempo tenemos ese sentimiento de ser todos latinoamericanos.
Tenemos el idioma español, pero incluso con los brasileros existe una cierta hermandad tácita y así es como nos ven desde el exterior. Mucha gente me dice “Ah, eres venezolana… ¡Yo tengo un amigo argentino!”, y les tengo que explicar que entre Caracas y Buenos Aires hay casi la misma cantidad de horas de vuelo que entre Caracas y París… Otra cosa que nos une es el realismo mágico.
La magia de nuestras culturas, esos sentimientos exacerbados por lo místico, lo nostálgico… El gran representante de este realismo mágico es García Márquez. América Latina es una gran mezcla, italianos, españoles, negros, indios, mestizos y mulatos y por eso somos tan difíciles de discernir.
4. Tu documental “Más allá de las apariencias” (1996) que habla del antropólogo Jacques Lizot es muy interesante, justamente, porque trata esta cuestión de identidad. ¿Cómo conociste a Jacques Lizot?
Durante el rodaje de “Barrage sur L’Orénoque”, tuve mi primer encuentro con los indígenas venezolanos y fue un impacto muy grande. Cuando terminé ese rodaje me propuse hacer una expedición cada año para profundizar mis conocimientos. Para poder entrar en las comunidades indígenas hay que tener contactos con los misioneros, los militares, los indígenas y los antropólogos.
Comencé a interesarme mucho en la mitología indígena y quise escribir un libro que comparara la mitología griega con la de los Yanomami, pueblo que vive en el Amazonas en la frontera entre Venezuela y Brasil. Para lograr dicho objetivo, el pasaje obligatorio fue Jacques Lizot ya que fue el primer antropólogo que se interesó y recogió los mitos de los Yanomami, estudió su lengua y creó su abecedario, también él fue quien consiguió que los Ministerios de Educación de Venezuela y Brasil se pusieran de acuerdo para oficializar el uso de ese abecedario. Con Lizot desarrollamos una amistad muy cercana. En ese entonces él estaba regresando a Francia después de casi 25 años de haber vivido con los Yanomami. Yo me iba a su casa en Les Cévennes y me quedaba trabajando ahí durante días.
En el 2005, se publica el libro “Darkness in El Dorado” del norteamericano Patrick Tierney quien habla de los antropólogos que estudiaron a los Yanomami. En el libro señala aspectos denigrantes sobre su persona. Los Yanomami mantienen relaciones sexuales desde una edad muy joven, he visto madres parir a los 12 años. Resulta que los Yanomami tienen una sexualidad poco definida antes de decidir su orientación sexual. Según Patrick Tierney, Lizot mantuvo relaciones sexuales con jóvenes y en el libro lo trata de pedófilo. Mi documental fue un poco una reacción a este libro y a un documental que se estaba preparando en la BBC.
5. «Cenizas Eternas» es también sobre la etnia Yanomami…
“Cenizas Eternas” (2011), es un film de ficción, el cual tiene una inspiración en la investigación sobre los Yanomami basada en los libros de Lizot. En la producción de la película, los Yanomami trabajaron en la confección de los decorados, la utilería, el vestuario y como asesores lingüísticos de la película.
Con los actores, pasamos previamente dos años trabajando los movimientos de los cuerpos, el aprendizaje fonético de la lengua. Para el rodaje se cortaron el pelo como ellos, actuaron desnudos, imitando a los Yanomami.
El equipo técnico y artístico de la película fue conformado por 175 personas quienes nos mantuvimos durante más de dos meses para la filmación, independientemente de la preparación que nos llevó aproximadamente unos seis meses.
6. Ahora me gustaría que nos hables un poco de tu próximo film.
El próximo film mezclará varios universos y la historia sucede entre Europa y la selva colombiana. Son tres mundos que se cruzan: París, Berlín y la selva colombiana, tocando las temáticas de la informática con los hackers; la del aborto y la de la guerrilla colombiana. Por ahora estoy terminando el guión.
7. Otro film interesante es “Macondo” (2009) en el cual más allá de la historia de esa casa de Miguel Enrique Otero Silva, por la cual pasaron muchos de los personajes más importantes de la historia reciente de Venezuela y de América Latina, hablas también de la memoria. ¿Cómo nació la idea de este documental?
Bueno, mi casa en Caracas colindaba con Macondo. En el 2008 voy a Venezuela de vacaciones y me encuentro con unos “bulldozers” que estaban demoliendo la casa. Vi cómo tumbaban los árboles, cómo botaban las cosas. Llamé a la alcaldía pero no respondieron. Entonces tomé mi cámara y filmé la demolición. Me sorprendió cómo a nadie le importaba esta casa que era la historia reciente de Venezuela, de la Venezuela intelectual. Ahí fue cuando decidí rodar este documental.
8. En “El Café Latino” has publicado diferentes artículos, de tus diferentes viajes por el continente latinoamericano. Cómo ha sido esta experiencia?
Estos textos empiezan en general por un viaje. Como soy fotógrafa siempre ando con mi cámara registrando lo que veo. Luego viene la investigación. Me ha sucedido que cuando regreso de un viaje y ordeno las fotos descubro que los lugares que he visitado son casi siempre patrimonio mundial de la UNESCO. Estos viajes son en grandes espacios, en contacto con la naturaleza. Esta mirada será la que le propongo a los lectores de El Café Latino.

Javier Leibiusky
Estudió Diseño de Imagen y Sonido en la Universidad de Buenos Aires. Actualmente es profesor de hebreo en el INALCO (Instituto Nacional de Lenguas y Culturas Orientales) en París. Colabora con El Café Latino desde septiembre del 2012.