Hoy en día, cada estudiante está en una búsqueda de emancipación, de novedad y de nuevas sensaciones, por tanto, optan por realizar un intercambio universitario internacional. De hecho, ha sido el caso de Nelly, estudiante natural de Ciudad de México (México), y de Macarena, estudiante de Mendoza (Argentina). Ellas, en este artículo, nos van a dar un poco de su percepción del Viejo Continente, más precisamente de Baiona (Francia), ya que estudiaron allí, en el IAE Campus de la Nive, durante un semestre completo.
Antes que todo, recordemos que Latinoamérica y Europa son dos continentes completamente diferentes en varios aspectos: económico, político, educativo, cultural.… Los dos continentes tienen una historia en común; compartieron siglos en los cuales combatieron, pero sobre todo, convivieron. El sistema educativo francés posee diferencias considerables en comparación con el de América latina, como lo notaron Nelly y Macarena. La primera diferencia que vieron las chicas fue las calificaciones. En Francia, los profesores evalúan los estudiantes sobre una escala de 20, mientras que en Argentina es sobre un baremo de 100, y en México solo sobre 10. Al principio, la información fue extraña para ellas, pero se adaptaron muy rápidamente.
La segunda diferencia que sintió Macarena, no tanto Nelly, fue la distancia que tienen los franceses a la hora de hacerse nuevos amigos. Efectivamente, Macarena dice, “los argentinos son más cálidos, más abiertos, tienen conversaciones profundas, verdaderas, se interesan más en la gente, mientras que los franceses no se mezclan con los demás, se quedan en grupos, saludan sin más, sentí una distancia, una barrera”. Explicando su punto de vista, mencionó la diferencia de edad que juega un papel importante. Tanto Nelly como Macarena, son mayor edad.
Cabe destacar que en Latinoamérica los jóvenes suelen pedir préstamos para poder hacer estudios superiores. De hecho, es normal otorgarse un par de años después de graduarse para poder rembolsar el préstamo anterior y pedir uno nuevo. Los estudios superiores allá (maestría y doctorado) son costosos. Es muy frecuente en Latinoamérica que los estudiantes terminen los estudios hacia los 30 años. Sin embargo, también se encuentra universidades públicas que son accesibles a todos, pero de menor calidad.
En cambio, en Francia, los estudiantes tienen un camino predefinido en los estudios superiores ya que, en la mayoría de los casos, las universidades son públicas. Eso significa que los estudiantes pueden entrar en una maestría o un doctorado de manera más sencilla y sobre todo gratuita. El sistema educativo francés es manejado completamente por el estado, que se encarga hacer las escuelas/universidades/facultades gratis para todos los estudiantes franceses.
Con el punto de vista de las estudiantes latinoamericanas, es importante subrayar las diferencias culturales entre Latinoamérica y Francia. Tres cosas fueron sorprendentes para ellas. La primera siendo el respeto hacia el medio ambiente. Francia concientizó a su populación que el tema del medio ambiente es urgente e importante. Las calles no llevan casi residuos, no hay basuras por doquier, la gente tiene la costumbre de reciclar en casa… Las chicas concuerdan en el hecho de que, en América latina, muchos avances deben ser implementados, tanto como una concientización general.
La segunda diferencia cultural es la seguridad. En los autobuses, en las calles, o en los bares, las chicas sintieron una gran seguridad viviendo en Baiona. Desafortunadamente, en México y Argentina, sigue habiendo robos frecuentes, zonas en las cuales no está recomendado ir a pasear, incluso zonas rojas controlada por pandillas. Les complació mucho descubrir una ciudad tan tranquila, segura y cómoda como Baiona. Obviamente, cabe insistir en el hecho de que cada país tiene zonas más peligrosas que otras, tanto en Latinoamérica como en Francia. En realidad, todos los países del mundo entero tienen regiones más difíciles/duras que otras.
La tercera diferencia que asombró a Nelly y Macarena fue el respeto hacia los peatones. Las dos están de acuerdo para decir que, en Francia, los automovilistas son muy respetuosos hacia los peatones. Cada vez que ven un peatón, frenan e incluso detienen el carro para dejarlo pasar. En América latina es otra historia. Los automovilistas no suelen dar mucha importancia a los peatones. Por consiguiente, cada paso peatonal se transforma en una aventura. Allá uno siempre debe tener cuidado antes de cruzar la calle, debe mirar varias veces los dos lados, y acelerar cruzando. Son estas tres diferencias culturales que se quedaron en las mentes de Nelly y Macarena.
De igual manera, que haya diferencias sociales, educativas, o culturales entre los dos continentes, los intercambios universitarios internacionales son beneficiosos para los estudiantes del mundo entero. En efecto, las primeras semanas suelen ser bastante complicadas, pero al final, la experiencia vivida es excepcional, sobre todo enriquecedora. Una nueva cultura descubierta, las nuevas amistades creadas, los viajes realizados durante el intercambio, recuerdos guardados para toda la vida, aprendizajes adquiridos, hacen que cada intercambio universitario sea una experiencia única.
Gracias a Nelly Obregón Velásquez y Macarena Martínez por sus testimonios, su tiempo y su amistad.

Chloé DESNUS
Estudiante en Management internacional América latina.