Este 24 de marzo se cumplen 50 años del golpe militar que abocó a la Argentina a ser el país de los 30 mil desaparecidos, a ser el paradigma del terrorismo de estado y a mezclar lucha y dolor en un camino que, a cinco décadas de distancia, no termina. Ni se olvida ni se perdona. No hay reconciliación cuando del lado represivo se siguen negando las torturas y asesinatos y la desaparición y muerte.

Flaco favor se hace a la justicia con el último ejemplo de negacionismo activo por parte de la dirección de la Casa Argentina en la Cité Universitaire de París, que hace algunas semanas hizo desaparecer (sí, esa palabra tan significativa) la placa que recordaba a los miles de desaparecidos en la citada dependencia. Y sustituirla por una figura religiosa. Por suerte, la Cité colocará otra placa en un sitio central de este emblemático lugar de la capital francesa.

La guerra contra los disidentes por parte de esta cruel dictadura de Videla fue llevada a otras tierras cercanas y lejanas de América Latina y del mundo. También a territorio francés, casi desde el principio.

Pero algunos países europeos y hasta Estados Unidos participaron en la persecución de los represores, y es hora de reconocer estos intentos y logros de hacer justicia, reconociendo sus limitaciones y claroscuros. Así lo hacen centenares de argentinos y latinoamericanos que se suman hoy, también en París, a decenas de actos para vilipendiar las dictaduras y realzar el camino de la justicia y la democracia.

50 ans du coup d'État

El caso Astiz y el Centro Piloto

El Centro Piloto de París, asociado a la Embajada Argentina, fue una oficina de inteligencia y propaganda de la dictadura argentina en Francia, vinculada a represores de la ESMA como Alfredo Astiz, en 1977. El único fin era dar cobertura “legal” a la infiltración entre los exiliados argentinos que habían buscado refugio en Francia, para continuar el trabajo de exterminio. Hasta que el Ángel rubio, que hoy quieren liberar los partidarios de Milei, fue descubierto por antiguos detenidos políticos, y desenmascarado por quienes lo identificaron como el autor material del secuestro de las monjas francesas en Buenos Aires, entre otras salvajadas.

Astiz, que llegó en 1978 con el falso nombre de Alberto Escudero, se infiltró en reuniones de exiliados y en organizaciones que denunciaban a la dictadura.  No duró mucho en el papel:  fue reconocido por sobrevivientes y exiliados, y se desató  un escándalo público en Francia. La Armada lo retiró de París y lo envió a otro destino diplomático, hasta que al fin fue juzgado y pasa su vida en la cárcel.

Francia condenó en ausencia al ex capitán Astiz a cadena perpetua por la desaparición de las monjas francesas en Argentina, en un fallo simbólico, porque Argentina no lo extraditó en ese momento.

También en Francia, entre los represores argentinos que fueron detenidos en el exterior es llamativo el caso de Mario Alfredo Sandoval: ex miembro de la Policía Federal acusado de secuestro y desaparición en la ESMA, que vivía en este país como académico. Fue detenido en 2019 en París y en 2022 fue condenado en Argentina en 2019 a 15 años de prisión.

Varios países se sumaron a los juicios de represores

Varios países se sumaron a los juicios a represores de la dictadura militar argentina (1976-1983) fuera de Argentina, aplicando en muchos casos el principio de jurisdicción universal para crímenes de lesa humanidad. Estos procesos fueron posibles porque en Argentina existían leyes de impunidad (Punto Final y Obediencia Debida) hasta que fueron anuladas en 2003-2005, lo que permitió que muchos represores fueran finalmente juzgados en Argentina.

España fue el país que más avanzó judicialmente, porque en 1996 familiares de víctimas presentaron denuncias en la Audiencia Nacional y fueron escuchadas por el juez Baltasar Garzón, quien abrió una investigación por genocidio, terrorismo y torturas cometidas durante la dictadura.

En 2005 España condenó al ex marino argentino Adolfo Scilingo a 640 años de prisión por su participación en los “vuelos de la muerte”, y esa fue la primera condena internacional firme contra un represor de la dictadura. Cumplió condena en España.

En Italia se hicieron procesos porque muchas víctimas tenían ciudadanía italiana. Entre finales de siglo y 2007 hubo varios procesos contra militares argentinos vinculados a desapariciones de ciudadanos italianos y se condenó a cadena perpetua al ex militar Jorge Olivera (luego anulada por razones procesales).

Y ya en 2017 el tribunal de Roma condenaba a cadena perpetua a varios represores por el asesinato y desaparición de italianos en el marco de la Operación Cóndor.

En Alemania, desde finales de los años 1990 y 2000 se iniciaron investigaciones por víctimas con ciudadanía alemana desaparecidas durante la dictadura. Algunos procesos estuvieron vinculados a casos ocurridos en centros clandestinos como la ESMA.

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Estados Unidos: El juicio de Trelew y la promesa cumplida de Obama con los documentos desclasificados

El juicio de la masacre de Trelew en 2012, por el fusilamiento de 22 presos políticos en la localidad argentina de Trelew el 22 de agosto de 1972, demostró que fue una ejecución planificada y no un “intento de fuga”, versión oficial durante décadas. Roberto Guillermo Bravo, exoficial naval de la Armada Argentina  y uno de los autores de la masacre, en la que fueron asesinados 19 presos políticos que se encontraban detenidos en la base aeronaval Almirante Zar, en la Patagonia argentina, fue juzgado por esta acción criminal en una corte de Florida, en los Estados Unidos. Hace apenas tres años, cuando se cumplía medio siglo de los hechos, los familiares de los 22 fusilados de Trelew obtuvieron una reparación histórica desde Estados Unidos, aunque el juicio no fue penal sino civil.

También en Estados Unidos, en los años 90 y 2000 tribunales federales permitieron demandas por tortura bajo la Alien Tort Claims Act. Hubo una condena civil contra el ex militar Carlos Guillermo Suárez Mason.

Y también fue significativa para la verdad y la justicia la desclasificación de documentos de Estados Unidos. El presidente Obama anunció durante su visita a Argentina, en marzo de 2016, que Estados Unidos emprendería un esfuerzo integral para identificar registros adicionales relacionados con abusos de derechos humanos cometidos bajo la dictadura argentina. En una ceremonia para conmemorar a las víctimas de la dictadura en el Parque de la Memoria en Buenos Aires, el presidente Obama dijo, “para seguir ayudando a las familias de las víctimas a encontrar algo de la verdad y justicia que merecen, puedo anunciar que el gobierno de los Estados Unidos desclasificará aún más documentos de ese período, incluyendo por primera vez registros militares y de inteligencia, porque creo que tenemos la responsabilidad de enfrentar el pasado con honestidad y transparencia”.

¿A alguien se le habrá ocurrido que se puede resucitar el Centro Piloto de la dictadura argentina en París?

Patricia Almirón Cairoli

Patricia Almirón Cairoli

Periodista