Nuestros bosques desempeñan un papel crucial en el mantenimiento de un equilibrio ecológico, ambiental y de los ecosistemas. De hecho, albergan una fauna y una flora abundante, son nuestros aliados frente al calentamiento global, contribuyen a la buena regulación del ciclo del agua y son el lugar de vida de numerosas poblaciones locales.
Desde hace décadas, nuestros bosques son el teatro de una destrucción masiva e irreversible en beneficio de la agricultura, la urbanización y las actividades mineras.
En Francia, los bosques cubren cerca de un tercio del territorio, lo que la convierte en el cuarto país europeo en términos de superficie forestal. La gran mayoría de nuestros bosques se utilizan para la silvicultura (“la actividad de mantenimiento de los bosques con fines de explotación comercial” Géoconfluences, 2021).
Esta deforestación devastadora tiene un impacto directo sobre el equilibrio de nuestro planeta ya que los árboles juegan un papel clave en la reducción de gases de efecto invernadero porque absorben una cantidad significativa de CO2 (una hectárea de árboles absorbe cerca de 6 toneladas de CO2 cada año).
Al destruir los bosques, este efecto de esponja es neutralizado lo que contribuye a acentuar el calentamiento global y su impacto nocivo sobre el medio ambiente.
Cabe mencionar otro efecto: la destrucción de la biodiversidad y del hábitat de millones de especies, sea fauna, flora o incluso seres humanos.
Frente a estas amenazas crecientes, numerosos actores se movilizan para intentar luchar, a su propia escala, contra los estragos de la deforestación.
Entre ellos, États Sauvages (Estados Salvajes), una asociación francesa creada en 2019 por Julie de Saint Blanquat y Cédric Diridollou que tiene como objetivo adquirir parcelas de bosques amenazadas para protegerlas dejándolas en libre evolución.
En Francia, solo el 0,2% de los bosques se consideran en estado natural, o sea, sin intervención humana. Un bosque al estado salvaje vive (y muere) naturalmente y se desarrolla siguiendo su propio ritmo y ciclo ecológico.
Es importante mencionar que un bosque debe morir naturalmente: la presencia de madera muerta en un bosque es esencial para el buen mantenimiento de su ciclo. Cuando una rama se rompe o que un árbol se cae, se convierten en un recurso muy precioso. Comida para ciertas especies, hábitat para otras y fertilizante para el suelo lo que garantiza el crecimiento de futuros árboles. Es un círculo virtuoso.
Así, États Sauvages tiene por objetivo crear reservas para proteger lo vivo y actuar contra su desaparición acelerada. En esta dinámica, su proyecto “Forêt Sauvage” (bosque salvaje), aunque ambicioso, ha sido concretizado en junio de 2021, mediante la adquisición de su primera parcela de bosque: 5,6 hectáreas en el Cantal (centro de Francia).
En febrero de 2022, una segunda parcela de 4,3 hectáreas en los Vosges (Noreste de Francia), luego en agosto de 2023, una parcela de 3,4 hectáreas en Baja-Normandía (noroeste de Francia), seguida de una en Fontainebleau (sureste de Paris) y otra en el Hérault (centro sur de Francia).
Otra faceta de su acción: favorecer el diálogo para sensibilizar a los en desafíos ambientales y desarrollar el vínculo (positivo) entre el humano y la naturaleza.
Por eso, États Sauvages propone numerosos talleres como “Ma fôret est vivante” (Mi bosque está vivo), una salida en el bosque de 3 horas que permite descubrir y entender el ecosistema forestal y así cambiar de punto de vista sobre este ambiente tan completo como complejo.
Se organizan webinarios y se publican artículos en el blog para sensibilizar a los desafíos actuales y facilitar la vulgarización de conocimientos científicos.
États Sauvages obra igualmente para la sensibilización de los más jóvenes proporcionando actividades lúdicas y pedagógicas como el descubrimiento de las diferentes especies que pueblan los bosques o el aprendizaje de la fabricación de objetos eco responsables.
Hoy en día, États Sauvage está finalizando la adquisición de su sexto bosque en el parque natural regional de Gâtinais en Francia (región de París) y ha comenzado la búsqueda de su séptimo bosque para poder así ampliar su campo de acción.

Margo d'Auria
Estudiante
Máster – Traducción e Interpretación (Universidad Lumière Lyon II)