El 9 de octubre del 2024, llego empapada de una lluvia parisina incesante en estos días de otoño a la sala mítica del Cabaret Sauvage.
Estoy muy excitada porque dentro de poco voy a tener el privilegio de entrevistar a una leyenda de la Salsa: Fruko, siempre acompañado por Sus Tesos, después de 60 años.
Me preparé a esta entrevista para estar a la altura del encuentro, no fallarle a tan gran expositor de la salsa mundial, oriundo de Medellín, ciudad de la primavera eterna. Él ha sido parte de una historia que mezcla el sonido profundamente colombiano con la salsa más nuyorquí.
Después de esperar mucho rato afuera, siguiendo con la humedad exagerada, y pudiendo percibir todo lo que pasaba en la carpa de circo característica de esta sala de concierto norte-parisina, asisto al ensayo de la banda. La productora me explica que hubo retrasos y que no se va a poder hacer la entrevista como era previsto antes del concierto. Ufff.. pienso que tal vez no se va a dar…. Otro compañero periodista esta también esperando y nos refugiamos juntos en la esperanza.
Cuando abren las puertas del Cabaret, trato de ubicar de nuevo a la productora, quien después de cierto tiempo reaparece, estresadísima, y me dice que va a ser lo posible para hacerme entrar al final del concierto. Este empieza con una sala a tope de un público comulgando con los temas más clásicos y emblemáticos de Fruko, aquel hombre que podría parecerse al Watusi de Barreto: una estatura imponente, el pelo negro dispuesto en una cara que asemeja a la del bodeguero de la esquina del barrio donde vivía en Caracas. Presencia de una persona modesta y generosa a pesar de su impacto en la música salsera.
Pero Fruko, Julio Ernesto Estrada Rincón de su nombre de pila, fue tan importante en la música colombiana de los 70-80 como por haber dirigido varias agrupaciones como Afrosound, Latin Brothers, Wganda Kenya y la Sonora Dinamita. Hoy día incursiona incluso en la música “urbana” con una colaboración con Wolfine entre otros y su tema más famoso, El Preso, acaba de ser remixado por dos artistas urbanos franco-colombianos, Caleño y Zapapaya.
El concierto termina, ando cerca de la salida de los artistas para no perder la oportunidad, hasta que alguien me llame a pasar y entrar a los camerinos. Hay mucha efervescencia allí, los músicos están tomando y comiendo mientras me presentan a Fruko y su esposa. Ella surte también de mánager.
Me invitan a entrar en uno de los camerinos y allí empieza la entrevista.
Fruko es muy generoso en palabras, cuenta a detalle parte de sus inicios a los 14 años con Los Corraleros de Majagual. Me recuerda su profunda admiración por músicos como Ricardo Ray, Vitin Aviles, Chick Corea entre otros.
“Me fui a Nueva York y allí encontré la salsa naciente de Richie Ray, Bobby Cruz, de Willie Colon, Hector Lavoe, de también Ray Barreto. Allí en la orquesta de Ray Barreto hacían los coros Rubén Blades y Tito Gómez a Alberto Santiago. Y también pues conocí al maestro Pacheco, a Tito Puente que es el rey de la música. Y entonces, como por dentro de mi caja de Pandora estaba la ilusión de cambiar los tres tonos con que acompañábamos la música”.
De su contextura corporal muy fuerte explica que “desde pequeño por tocar los timbales, entonces parto el coco de un puño y parto la manzana así, sale la mitad para allá. Pero por dentro estaba mi aleación con la música latina, que es una música que nació en África mostrando la raza sufrida de los esclavos y que en esos ritmos cubanos se hacía el guaguanco, el son montuno como una declaración de desasosiego porque querían cambiar”.
Días antes, había leído una entrevista reciente que le hizo Gladys Palmera en Madrid y en la cual decía que para él la salsa era “un ejército de instrumentos para combatir a la tristeza” y que me pareció como la mejor definición que ha habido de esta música. Desarrolla esta idea explicando que “mis músicos que vienen de un país con muchas dificultades, con mucha violencia, nosotros no tomamos las armas, pero tomamos los instrumentos para que la gente sea feliz, entusiasta, sonría y cante sus penas buscando esperanza. Y es lo que hacemos siempre, que la gente tenga la esperanza”.
Me permito también preguntarle acerca de sus impresiones sobre la evolución de la música latinoamericana, que no puede prescindir de la evocación del reggaetón al cual Fruko define como “sonidos amplios y grandes que cuando pasa un carro levanta a las tejas de la casa”, y agrega: “Yo no voy contra la moda. Porque la moda no incomoda. Y los jóvenes tienen derecho a decir sus cosas. A pensar”.
En cuanto a sus gustos, nos comparte que su tema favorito es Flores silvestres y su peor tema de los más de 8000 grabados a lo largo de su carrera, se llama Fiebre en la jungla, que termina calificando como un “Kama Sutra musical”.
Después de 20 minutos de entrevista, volvemos a la algarabía de la sala de los artistas, compartimos fotos y cervezas (aunque Fruko ya no tome licor ahora) y desaparezco en la noche de lluvia escampada del Parque de la Villette, contenta de este encuentro leyendario.
Fruko y sus Tesos estarán de nuevo en concierto en el Cabaret Sauvage el 18 de julio del 2025.

Mila Ivanovic
Periodista