Fundada en 1892, la empresa Coca-Cola ha ido creciendo hasta convertirse hoy en día en una de las multinacionales más importantes del mundo actual. Su entrada en México fue simplificada y acelerada por la firma del TLCAN en 1994, un acuerdo de libre comercio entre Canadá, Estados Unidos y México. Sin embargo, esta liberalización del comercio mundial tiene muchos efectos negativos, ya sea sobre la salud humana, sobre los ritos de la población local o sobre la naturaleza.

La presencia de Coca-Cola en México: un flagelo social para la salud de la población

El impacto que se puede considerar como el más grave es el de la salud humana. De hecho, los resultados hablan por sí solos: en México, el 70% de la población tiene sobrepeso. Según la OMS, no es la única patología que puede causar la Coca Cola: cada vez más mexicanos sufren de diabetes, hipertensión y enfermedades del corazón. 

Estos problemas de salud generados por el consumo excesivo de esta bebida dulce se pueden explicar por la diferencia de precio entre el agua y la Coca. Una botella de Coca de 3 litros costaba 21 pesos en 2013, mientras que una botella de agua de la misma capacidad costaba 24 pesos. Es posible que esta sorprendente diferencia de precio pueda ser el resultado de un deseo de promocionar la Coca Cola, ya que ésta requiere 6L de agua para 1L de refresco, así como un proceso de fabricación industrial que requiere muchos otros ingredientes.

Según la ONG Break Free From Plastic esa relación entre el agua y la coca cola no sólo tiene repercusiones en la salud humana sino también en la naturaleza.

La música es una herramienta política en Chile

… y para el medio ambiente

En 2018, los voluntarios de Greenpeace realizaron acciones de recuperación de residuos en 45 playas de todo el mundo. De los 330.000 residuos de plástico recogidos por las organizaciones, nada menos que 20.000 pertenecían al gigante de los refrescos. Coca-Cola ha sido nombrada por tercer año consecutivo «el peor contaminador de plástico del mundo» por la ONG Break Free From Plastic. Esto, por supuesto, tiene consecuencias medioambientales, sanitarias y de justicia social para las personas del mundo entero. Según la ONG americana Food and Water Watch, en México en 2018, de los 21 millones de botellas de plástico que se tiran, sólo el 20% se recicla, las que sobran acaban en la naturaleza o en vertederos abiertos. De hecho, la empresa Coca-Cola  instaló sus plantas de embotellado en lugares estratégicos. Negoció 27 concesiones en todo el país para bombear agua y 8 para descargarla. Una de las principales plantas se encuentra en el corazón de una de las regiones más emblemáticas de México: Chiapas. En esta región existe un acuífero, ubicado en las faldas del volcán Huitepec. La fábrica de Coca-Cola se instaló allí para extraer la mayor cantidad de agua posible. Resulta que la empresa es muy avariciosa : para 1L de Coca-Cola, necesita 6L de agua. La empresa está autorizada a bombear más de 500 millones de litros de agua al año. La capa freática está sobreexplotada y priva a la población local de sus recursos hídricos. Ante la presión de la sociedad civil, el gobierno mexicano adoptó a finales de 2013 un impuesto sobre los refrescos con una tasa del 10% del precio, mientras que las asociaciones exigían el 25%. Esto representa un aumento de un peso mexicano por litro. Esto no es suficiente para frenar a la multinacional. El gobierno mexicano no parece querer molestar a la multinacional. Cabe señalar que el ex presidente mexicano Vicente Fox (2000-2006) fue, antes de ser elegido, presidente de Coca-Cola para América Latina, empleado de la empresa desde 1964.

La perpetuación del éxito de la empresa puede interpretarse como el resultado de una elección política. En efecto, la vida de los habitantes y el medio ambiente quedan en suspenso en beneficio del gigante capitalista. Los bajos precios del refresco empujan a los individuos más precarios a consumir este producto antes que el agua. Esto tiene consecuencias desastrosas en la salud de las personas. Además, la empresa estadounidense se está apoderando de las tierras mexicanas -especialmente de las tierras donde se encuentran más poblaciones nativas- para implementar su agenda neocolonial. En Chiapas, donde  se alberga a una gran población indígena, la empresa se apoderó de los recursos naturales, dejando a sus habitantes sin agua potable. ¿Puede ser que la empresa Coca-Cola capitaliza las vidas humanas y el medio ambiente mexicano con la complicidad del gobierno?

DIOC Julie y MAUDOUX Eve

DIOC Julie y MAUDOUX Eve

Estudiantes de tercer año en Sciences Po Grenoble Bajo la dirección de Sonia BERRAKAMA, PRAG en español en Sciences Po Grenoble