En los bosques nublados de San Martín, dentro del Biocorredor Bosques de Vaquero, comunidades locales organizadas y un equipo de científicos y científicas de Perú y Francia han descrito una nueva especie de rana que hoy se encuentra amenazada por la rápida destrucción de su hábitat.

La Oreobates shunkusacha mide apenas entre 2 y 3 centímetros y solo ha sido registrada en bosques primarios de yungas por encima de los 1,350 metros sobre el nivel del mar. Su coloración y el patrón de sus manchas le permiten confundirse con la hojarasca, una estrategia perfecta para sobrevivir en el suelo húmedo del bosque. Pero si ese entorno desaparece, no solo se perdería la especie: también se afectarían las fuentes de agua que alimentan dos microcuencas, incluida la que abastece al Lago Sauce, ícono turístico de la región.

Alrededor de 8,000 hectáreas de estos bosques se mantienen bajo resguardo gracias al trabajo voluntario de la población local, organizada en la modalidad de Concesión para Conservación en tres sectores: Yaku Kawsanapa, Sacha Runa y Cordillera de Vaquero.

En las últimas cuatro décadas, la subcuenca del lago Sauce ha perdido el 60% de su cobertura boscosa: más de 7,500 hectáreas, una superficie equivalente a 10,500 canchas de fútbol, según Geobosques y Mapbiomas Perú. La expansión de la pequeña agricultura, el tráfico de terrenos y la tala selectiva encabezan las causas de esta transformación. Y los efectos ya se sienten en el territorio: el lago sufre procesos de sedimentación, el ciclo de lluvias muestra alteraciones que impactan en los cultivos y varias localidades cercanas enfrentan problemas de acceso al agua.

El nombre «Shunku Sacha», que en kichwa lamista significa «corazón del bosque», fue elegido por las asociaciones que resguardan el biocorredor en el marco de su proyecto de ecoturismo. La especie fue bautizada así en homenaje a esos bosques y a la identidad cultural que las y los pobladores conservan con orgullo y resiliencia.

Los anfibios se encuentran entre los grupos más vulnerables frente al cambio climático y la pérdida de hábitat. Su situación refleja la fragilidad de la biodiversidad en un contexto global de crisis ambiental.

Des chercheurs péruviens et français étudient la grenouille Shunku Sacha

Al cuidar el hábitat de la Oreobates shunkusacha, las comunidades locales organizadas están asegurando el recurso hídrico para el consumo de la población, para la agricultura y para el turismo que, en Sauce, depende del Lago Azul

La colaboración entre investigadores e iniciativas de conservación comunitaria muestra que es posible replantear la manera en que se protege la Amazonía. Cuando dialogan los saberes tradicionales y las metodologías científicas, se amplían las posibilidades de comprender y cuidar mejor la biodiversidad. Pero el tiempo apremia: preservar el hábitat de la Oreobates shunkusacha es, en esencia, proteger el corazón del bosque.

 

 

Javier del Olmo Solera

Javier del Olmo Solera

Redactor Técnico y Traductor

Ilustraciones: Nature Conserv’Action