“En París es donde más exploré en el esfuerzo y el trabajo”

  •       “Los artistas de ayer y de hoy tienen los mismos problemas, el medio no es muy receptivo para la creación y difusión artística”
  •       “Uno es de donde pueda desarrollar su personalidad”
  •       “La relación con Argentina fue fluida o no, según el momento”
  •       “Si quieres que tu país mejore sos más patriota que los que defienden banderas, escudos militares y desfiles”

Julio Le Parc, argentino y francés, de origen francés por su abuelo paterno, escultor, pintor y artista cinegético y lumínico (que Pablo Neruda describió como pinturas y escrituras hechas de movimiento), ha sido un incansable innovador de las artes modernas. Fue miembro fundador del Groupe de Recherche d’Art Visuel (GRAV). Autor de obras de arte premiadas, y repartidas por diversos países del mundo, recibió diversos premios internacionales y dejó una estela imponente de obras. Murió hace poco más de un mes en París, a los 97 años.

Hace unos veinte años visité su casa taller en el periférico del sur de París y junté estas notas para el libro “París-Argentina”, que vio la luz en Córdoba (Argentina). Aquí van como homenaje a un artista incomparable y desafiante, que no sé dónde vive pero sí sé que sigue creando, incansable, aunque sea desordenando las nubes y los planetas.

Cuando le Parc nos contaba su vida, en aquel oscuro invierno de 2006, la casa taller permanecía en silencio, absorta ante la historia de su vida, acostumbrada como estaba al trasiego de colores, luces y materiales. Habituado ese inmenso taller a la energía electrizante de Julio le Parc.

En ese momento, el pintor y escultor llevaba 48 años en París. Aquella mañana hacía un frío intenso, y él estaba enfundado en un mono de artista-obrero. Había que verlo: un artista mendocino con un gran bagaje a sus espaldas, que ya se perfilaba para el premio que cerró su carrera unos cuantos años después: en Francia fue considerado un tesoro nacional, y recibió la condecoración de Officier de l’Ordre des Arts et des Lettres por el Ministerio de Cultura.

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Por ello, y como homenaje, aquí va aquel encuentro:

“Julio tiene la capacidad de concentrarse, seguramente cuando trabaja y también cuando recuerda. Recuerda con los ojos, con la mirada. Elige cuidadosamente sus palabras con el gesto concentrado. Los ojos azules se dilatan y se pierden en ese amplio espacio que lo ve ir y venir (y vivir) cada día.

La llegada, el abrazo con otros artistas, el casi exilio desde Francia a Holanda por el mayo del 68, los amigos. Argentina y el trabajo… sobre todo, el trabajo. “Mi abuelo era francés, sí, creo que de Bretaña, y parece que se fue a América y luego a Sudamérica y tomó un tren y se bajó en la última parada: no había más vías, era Rivadavia, en Mendoza. Encontró a mi abuela mucho más joven que él y se casaron y esperaban un hijo cuando mi abuelo murió. Mi padre no lo llegó a conocer”.

¿Cuándo llegaste a Francia?

Yo llegué a Francia a través de Alemania en 1958 con una pequeña beca que me permitía disponer de todo el tiempo para hacer lo que me gustara. En Argentina tenía que trabajar para vivir y luego por las noches o los fines de semana hacer lo que quería. Primero estuve ocho meses y luego me dieron plata del Fondo Nacional de las artes para ir ampliando el trabajo y relacionarme con otros artistas y fue así como creamos un colectivo.

¿Qué pasó en el mayo francés?

En mayo del 68 el ministro del Interior consideraba como responsables de los conflictos a los extranjeros y en un bloqueo de rutas que hicieron nos detuvieron a un amigo de Costa Rica y a mí. Cómo teníamos la carta de estadía nos dejaron salir, pero al poco tiempo nos vinieron a buscar y nos echaron. Fuimos a Bélgica y a Holanda. Luego, en barco, a España y al final a Italia, pero hubo un gran movimiento de solidaridad de los franceses: estudiantes, directores de museos, funcionarios, gente de la enseñanza y artistas nos animaron a regresar.

¿Te habías enamorado también de París?

Aquí encontré tranquilidad para trabajar: París como ciudad es linda, pero vivir la ciudad, sus habitantes, sus paisajes, para los de fuera es un poco hostil. Era sin embargo un medio más exigente que Argentina lo que nos obligaba a trabajar más y con más desprendimiento.

¿Te acuerdas de tu primer día aquí?

Llegamos con el auto de un arquitecto amigo desde Hamburgo con una maleta y nuestras cosas y fuimos al lugar de acogida, pero no lo recuerdo con una sensación de soledad, porque nos pusimos a trabajar de inmediato. Enseguida vino un sobrino, luego otros amigos como García Ross y García Miranda y se fueron quedando.

¿Qué significado tuvo el colectivo?

Traíamos de Buenos Aires con los amigos, la práctica del trabajo en común, ya habíamos hecho exposiciones. Y habíamos tratado de cambiar los estudios, teníamos una vivencia común que nos permitía hacer una reflexión sobre el hecho artístico

¿Tuviste algún padrino?

Me relacioné con Passarelli, y con la galería de Renée. Ella me hizo un pequeño contrato que fue importante en ese momento, pero los padrinos éramos nosotros mismos, el grupo.

¿Cómo empezaron?

Encontramos un garaje en el Marais, hoy cerca de la Place de Vosges, lo acondicionamos, lo pintamos y lo presentamos. Era nuestro lugar de encuentro, que nos permitió ponernos en relación con artistas de Europa: nuestra primera exposición fue en la rue des Beaux Arts, un lugar dirigido por estudiantes de Bellas Artes. Más adelante fuimos a protestar a la Bienal de París porque no daban oportunidad a los jóvenes y al año siguiente nos invitaron a nosotros casi como grupo de honor. No obstante, volvimos a hacer otra manifestación (sonrisa amplia de satisfacción): los artistas de ayer y de hoy tienen los mismos problemas, el medio no es muy receptivo para la creación y difusión artística.

¿Como fue la relación con Argentina?

Al principio, cuando Campo estuvo como agregado cultural y luego Méndez Casariego, sí había relación con la Embajada. Pero después, con los militares no hubo más relación. Antes del golpe ya con la Triple A (terroristas de extrema derecha) empezaron a llegar los exiliados y así fuimos haciendo actividades de denuncia, debates con escritores como Julio Cortázar y Vargas Llosa y pasamos el film de Solana que entonces no era muy conocido.

La relación con Argentina fue fluida o no según el momento. En la juventud, para Marta, mi mujer, se hizo largo. Ella llegó en el 59 y fuimos en el 62 o 64 luego en el 67 para exponer en la galería Di Tella y en el 73 compramos una casa en San Telmo con la idea de pasar largos períodos allá. Pero no fue posible por la represión y entonces estuvimos 11 años sin volver.

¿Dónde viviste en París?

Al principio en un hotelito pagado con la beca, luego en una piecita cerca de Luxemburgo con Marta y los chicos. Cuando volvimos de la clínica con el tercer hijo ya nos mudamos a un lugar entre Bastille y Nation que compramos a medias con Antonio Berni, y alquilé un taller cerca. Y más tarde compré una casa en Anthony porque había buscado mucho tiempo en París, pero no me alcanzaba el dinero. Conseguí esta casa taller acá por 200.000 francos cuando pedían 300.000 y después de mucho insistir y esperar fue una sorpresa que aceptaran mi oferta.

¿Tienes la tentación de volver?

Uno es de donde puede desarrollar su personalidad, hacer cosas y sentirse bien haciéndolas. Hoy cuando voy a Argentina me siento bien pero cuando vuelvo me encuentro bien también acá que es donde exploré más en el esfuerzo y el trabajo. Llegué en el 58 y hasta 8 años más tarde no pude hacer una exposición personal que me la ofrecieron cuando gané el Gran Premio Bienal de Venecia. Por esos años hacíamos cosas sin la ambición de ganar dinero ni de tener reconocimientos importantes, la noción de patria que me enseñaron en el servicio militar no me interesaba en absoluto, si quieres que tu país mejore sos más patriota que los que defienden banderas, escudos militares y desfiles”.

Así era Julio, un excepcional trabajador del arte, que felizmente vivió muchos años descubriéndonos sus sueños.

 

 

Referencias:

Entrevista a Julio Le Parc

Libro París-Argentina: Patricia Almirón y Gabriel Magnesio

Wikipedia

http://www.julioleparc.org/

Patricia Almirón Cairoli

Patricia Almirón Cairoli

Periodista