“Lo primero fue un gemido, como si ya fuese demasiado”. Me apresuraba en volver a casa unos minutos antes del toque de queda, con el cuerpo alerta, cuando escuché aquella frase. Una mujer que se dirigía a su amiga, simulando un estrangulamiento. Yo también, estos últimos días, estaba sintiendo que me quitaban el aliento.

Volví a abrir las obras de Ricoeur, volviendo a leer partes. Me daba la impresión de que la cuestión del tiempo se había vuelto, de pronto, tan absoluta… Fue a partir de entonces, yo creo, cuando el deseo de escribir se acentuó. Lo hablé con Marcelo, responsable de comunicación de la revista El Café Latino. Quería expresar algo a propósito del tiempo, pero no sabía todavía el qué.

Mi relación con el tiempo cambió cuando el presente se convirtió en un vació lúgubre que sobrepasa al futuro e impide toda creatividad. Ahora que ya no puede fluir al ritmo de los pasos de baile y de cócteles en un bar a medianoche ¿Cómo hacerlo más fácil ? Es lento este presente, y no perdona a nadie con su austeridad .

Mon souffle coupé

Mientras que la eternidad del momento me inunda, tengo una sensación de aliento entrecortado. Sin embargo, no dejan de insistir en que debería aguantar. La televisión, las publicaciones en las redes sociales, los discursos políticos me lo recuerdan : tengo tiempo… Sí, parece que tenemos tiempo para leer, relajarnos, acercarnos más a nuestra pareja o nuestras familias, tiempo para imaginar, para estirarse mientras pasan las horas e intentar posturas insospechadas, o incluso extremas, de Yoga. Yo he decidido ponerme más bien a boxear, por los golpes y su rapidez, y a ir en bici para intentar encontrar esa sensación de ligereza, cuando todo va deprisa y te invade el vértigo.

La pregunta está ahí, sobre los labios. Nos la murmuramos, nos la pasamos unos a otros amargamente ¿Cómo edulcorar, cómo suavizar un presente que nos deja solos?

Estamos bajo tensión. Adiós a la noche, territorio de vida por excelencia que nada puede reemplazar. Estoy aprendiendo a escuchar este momento de báscula cuando ya no queda más entusiasmo, no hay ardor que lleve a un espectáculo en el que la pasión es soberana. Yo también, arrastro los pies durante todo el día y cuando llega la noche acelero el paso con nerviosismo ¿Es todavía posible en estas circunstancias enamorarse ? Nos sumergimos en la ansiedad, en todo lo que se está deshaciendo. Huir es inútil. Hubo un tiempo en el que vivíamos de verdad. Hoy me conformo con leer algunos periódicos de confinamiento para entender lo que nos ocurre.

Mon souffle coupé

¿Qué relato está naciendo ? ¿Cómo interpretarlo ? A partir de esta nueva configuración de la realidad, otras formas de expresión nacerán sin duda, y sabrán escenificar lo que nos ha cortado la respiración. La ficción es la única capaz de construir, de contar esta historia que tal vez no tenga un final feliz.

 

Selma Guettaf

Selma Guettaf

Autora

Facilitadora del taller de escritura de El Café Latino