Joyas nacidas de un encuentro: eso fue lo que ofreció el Instituto Cultural de México hasta el 26 de octubre. La artista plástica mexicana Sylvia Burgoa y 22 compañeros joyeros rindieron homenaje a un pueblo del estado de Sonora: los Comca’ac. “Rostros Insumisos” es un viaje sensorial a través de canciones tradicionales, documentales y adornos corporales, al pueblo de los poco conocidos “Hombres de la arena”.

“Rostros Insumisos”, mucho más que joyas

« Rostros Insumisos », © Sylvia Burgoa (Joya facial – latón dorado)

REPORTAJE – Alrededor de las 10 de la mañana, en la rue de la Vieille du Temple no se respira el otoño. Ni hojas caídas, ni paraguas. Pero los rayos del sol rozan la piel, ofreciendo un calor sorprendentemente reconfortante. Entre tiendas y cafés, se esconde un trocito de México.

 

“Rostros Insumisos”, un diálogo entre creadores y ancestros

Una puerta fucsia se cierra ante los ojos. “Llame para visitar la exposición“. Suena el timbre y, con un giro de llave, la nación Comca’ac se presenta. Rojo, blanco y azul: cada cuadrado de las paredes está pintado con los colores de su historia. A la izquierda, un mural de Julio Carrasco en tonos azules de una exposición anterior; a la derecha, collares y pulseras con inventivas combinaciones de materiales acompañados de un breve texto lírico. Estas joyas, cuidadosamente dispuestas sobre las paredes blancas, han sido posibles gracias a Sylvia Burgoa.

“Rostros Insumisos”, mucho más que joyas

“Esencia”, © Karen Marrun (Pulsera – plata 925, oro amarillo de 14 quilates y redes), “Soy el mar y su recurso. Son el canto, el tejido y la greca. Son el desierto, la joya y el viento. Son los gigantes, la gente de arena. Son las usanzas del pasado, el presente y el futuro incierto.” 

De la Escuela de Bellas Artes de Oaxaca hasta la Escuela superior de las artes aplicadas Duperré en Paris, se sumergió en las artes visuales y decorativas. La riqueza de una cultura es una inspiración para la moda y el diseño, afirma la joyera en español. Estos rostros insumisos son fruto de la creatividad de 23 artistas joyeros mexicanos. Entre ellos hay la diseñadora y directora creativa de Majorica, Karen Marrun. Realizado en cuero teñido de verde y plata 925, su collar “Templo” imita hojas de salvia enlazadas “que llevan el nombre de una mujer cuyos cantos, rezos y costumbres dan continuidad y perpetúan lo sagrado, describe con un texto llamado Santuario pegado junto a su obra. Pero no es la única pieza llamativa en los dos pisos del instituto.

“Rostros Insumisos”, mucho más que joyas

“Templo”, © Karen Marrun (Collar – plata 925, cuero teñido)

Una segunda pieza y algunas joyas nuevas. Una historia comca’ac suena una y otra vez de fondo. Pero las distintas piezas de joyería acaparan toda la atención. María Paula Amezcua pinta tres retratos cinestésicos de una “Mujer con pelo largo y ondulaciones sonoras”. Creadora de Joyas para el alma, describe sus obras como una mujer “envuelta en las ondas sonoras de los sencillos y profundos cantos ancestrales” del pueblo Comca’ac. Dos de ellas combinan piezas de bronce dorado con hilos azules de algodón natural. Una metáfora del mar por excelencia. Nada se deja al azar“, afirma Sylvia Burgoa.

“Rostros Insumisos”, mucho más que joyas

Trilogía de collares “Mujer con pelo largo y ondulaciones sonoras”, © María Paula Amezcua (izquierda: bronce, algodón natural; centro: latón, esmalte; derecha: bronce, algodón natural)

Los Comca’ac, un pueblo con una richeza cultural

En la segunda pieza, Gabriela Badillo nos guía hacia otra faceta del pueblo de la arena.  Creadora del proyecto sin ánimo de lucro de las Naciones Unidas 68 voces y 68 corazones, relata la creación de la Tierra según sus creencias en Cmiique iitom (la lengua materna de los Comca’ac) a través de un cortometraje de animación. Una tortuga transporta arena desde las profundidades del océano hasta la superficie bajo sus aletas. Todas las tortugas vistas en la galería vuelven a la mente. Las recientes palabras de Sylvia cobran todo su sentido. Esta exposición representa la belleza y la resistencia del pueblo” Comca’ac, explica, “un pueblo que no se dejó dominar” cuando llegaron los sacerdotes jesuitas en el siglo XVII.

“Rostros Insumiso”, mucho más que joyas

“El presente”, © Julia Ferreira (Collar – plata 925, monofilamento textil, cáscara de huevo, papel, arena, pan de oro, resina)

En el piso de arriba, otra creadora de rostros insumisos admira el trabajo de sus colegas: Claudia Roa. Diseñadora y fundadora de REDSOUL, visitó el pueblo de Punta Chueca, en el estado de Sonora. Cantos rituales, adornos corporales y fiestas tradicionales: todas las facetas de su modo de vida se ilustran en las joyas. “Fue mucho más que una experiencia, afirma. Inmersa en sus recuerdos, se le nota en la mirada el impacto que este viaje tuvo en ella como artista y como mujer. En el texto que acompaña a sus obras, Julia Ferreira describe a la perfección los sentimientos de Claudia. Son “mujeres de arena, coleccionistas que siempre se han pintado la cara para mostrar sus sueños. Tejen coritas y, con cada vuelta, reflejan sus orígenes y el paso del tiempo, al tiempo que transmiten su lucha a una nueva generación. Encarnan la continuidad de la nación” comca’ac.

“Rostros Insumisos”, mucho más que joyas

“Identidad”, © Claudia Roa (Collar de espalda – latón, plata, caucho, jaspe, nácar, lapislázuli)

Sin embargo, fin de la exposición no significa fin del diálogo. El último sueño sería vender nuestras joyas en un museo de México“, dice Claudia con una sonrisa en los labios.

Meylicia CAPRICE

Meylicia CAPRICE

Estudiante de máster en el ISFJ (Instituto Superior de Formación al Periodismo)

Fotos y traducción : de la autora